El Comité Olímpico de Catar ha manifestado su firme intención de postularse como anfitrión de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de 2036, aspirando a convertir la región de Oriente Medio en el epicentro de este evento global por primera vez en la historia.

Esta aspiración se formalizó con la confirmación de su participación en las conversaciones con el Comité Olímpico Internacional (COI), un paso que se enmarca en el renovado mecanismo de selección de sedes. La nación del Golfo subraya que esta iniciativa refleja su dedicación al movimiento olímpico y paralímpico, así como su deseo de contribuir activamente al progreso del deporte a nivel mundial.

El primer ministro y ministro de Asuntos Exteriores, Mohammed bin Abdulrahman bin Jassim Al Thani, expresó su satisfacción por este avance, resaltando la prominente posición que Catar ha consolidado en el ámbito deportivo internacional. Por su parte, Joaan bin Hamad Al Thani, presidente del Comité Olímpico de Catar y del comité de candidatura, destacó la convicción de su país en el poder transformador del deporte para fomentar la unión entre pueblos y culturas, empoderar a individuos y desatar el potencial humano, especialmente entre la juventud. Afirmó además que el deporte es considerado un motor fundamental para el desarrollo y una plataforma para la promoción del entendimiento y la paz global.

Catar cuenta con una trayectoria consolidada como sede de eventos deportivos de gran envergadura. Entre ellos, se incluyen la Copa Mundial de la FIFA 2022, donde Argentina se alzó con la victoria, el Campeonato Mundial de Atletismo de 2019, el Campeonato Mundial de Balonmano Masculino de 2015, y el Campeonato Mundial de Pádel, entre otras competiciones de prestigio. Este historial de éxito ha servido de base para la preparación de la candidatura olímpica, proceso que, según se ha indicado, se inició en el mes de abril.

No obstante, la organización de megaeventos deportivos en el país ha estado acompañada de significativas controversias relacionadas con los derechos humanos. Diversas organizaciones han señalado que la concesión de torneos de gran magnitud sin establecer previamente garantías robustas para los derechos laborales contribuyó a una prolongada serie de abusos que, según se argumenta, aún no han sido plenamente remediados. En particular, investigaciones han documentado que más de 6.500 trabajadores perdieron la vida durante la construcción de las infraestructuras para la Copa Mundial. En contraste, los organizadores del torneo reconocieron un número considerablemente menor de fallecimientos, especificando 37 muertes no relacionadas con el trabajo y solo tres clasificadas directamente como laborales

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