La concejal Marcela Guerrero ha anunciado la formación de un grupo de microproductores que se ha mostrado interesado en utilizar la harina de Emapa en lugar de la proveniente de Argentina. Esta declaración se produce en el contexto de un debate en curso sobre el precio del pan en Tarija, donde se ha propuesto una nueva legislación que permitiría la subvención de harina y la recuperación de la receta tradicional del pan. El objetivo de esta iniciativa es prevenir un aumento en el costo de este alimento esencial para las familias.

Para avanzar en esta propuesta, se planea coordinar una visita con autoridades del Ministerio de Desarrollo Productivo. Durante una reunión reciente, los pequeños productores desestimaron las afirmaciones de los panificadores sobre la supuesta baja calidad de la harina subvencionada, expresando su disposición a trabajar con este insumo.

En otro ámbito, la Federación Departamental de Panificadores de Tarija ha presentado una iniciativa para ofrecer un pan de 1,50 bolivianos, con un peso de 90 gramos, mientras que se mantendría la opción de un pan de un boliviano. Aunque los líderes de esta federación han afirmado que no se trata de un aumento de precios, las Juntas Vecinales y las autoridades han señalado que ya se ha observado una disminución en el peso del pan que se vende a un boliviano.

Actualmente, el precio del pan en Tarija es superior al de otras regiones del país, donde el pan básico se ofrece a 50 centavos, elaborado con harina, manteca y levadura subvencionadas. Guerrero ha destacado que se ha propuesto un proyecto de ley municipal que busca establecer una receta de pan criollo que sea competitiva, manteniendo el sabor tradicional y asegurando la salubridad del producto. La concejal enfatizó la importancia de que el pan se venda con un peso y un precio justos.

El proyecto también contempla la gestión de la subvención de harina para quienes estén interesados, así como el establecimiento de controles sobre el peso y el precio del pan. Guerrero ha rechazado las críticas sobre la calidad de la harina de Emapa, defendiendo su idoneidad. Según ella, “la harina de Emapa es de buena calidad; es incorrecto afirmar que no levanta. En comparación, la harina argentina contiene más aditivos químicos, lo que puede afectar la salud”.

Dado que el pan es un producto fundamental en la dieta de la población, la Federación de Juntas Vecinales (Fejuve) ha sugerido la creación de una mesa de trabajo que reúna a autoridades y representantes del sector para abordar esta problemática de manera conjunta

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