La esfera dirigencial del fútbol boliviano atraviesa un momento de alta tensión luego de que el presidente de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF), Fernando Costa, respondiera con contundencia a las graves acusaciones lanzadas por Marcelo Claure, presidente del Club Bolívar. En un comunicado oficial, Costa rechazó las denuncias hechas por Claure, en las que se insinuaban supuestos actos de corrupción en la gestión del fútbol nacional, señalando que carecen de cualquier tipo de sustento documental y probatorio.
Este enfrentamiento público no es un hecho aislado, sino que representa una escalada en la disputa entre sectores clave dentro del balompié boliviano. Las acusaciones formuladas por Claure fueron particularmente serias, pues implicaban que ciertos jugadores habrían recibido garantías para formar parte de la Selección Nacional, bajo la amenaza de represalias en caso de negarse. Ante estas afirmaciones, Costa solicitó formalmente una aclaración detallada que incluyera pruebas concretas y nombres específicos tanto de los responsables como de los afectados. Sin embargo, hasta el momento no se ha presentado ningún tipo de evidencia que respalde dichas imputaciones.
El presidente federativo enfatizó que la ausencia de pruebas convierte estas declaraciones en meras afirmaciones infundadas que atentan contra la verdad y dañan gravemente la imagen institucional del fútbol boliviano. Además, advirtió sobre las implicancias legales que podrían derivarse de estas conductas, recordando que bajo el marco jurídico boliviano existen figuras penales específicas para casos como calumnia y difamación. Los artículos 282 y 283 del Código Penal protegen el honor y la reputación tanto personal como institucional, estableciendo sanciones para quienes realicen acusaciones sin fundamento.
Más allá del ámbito legal local, Costa también destacó que las manifestaciones públicas realizadas por Claure contravienen principios éticos y normativos establecidos por organismos internacionales como la CONMEBOL y la FIFA. Estas entidades promueven valores esenciales para el buen funcionamiento del deporte a nivel mundial, tales como integridad, responsabilidad y respeto hacia las instituciones deportivas. Por ello, señala el comunicado, es especialmente grave que una figura con influencia pública y participación activa en el fútbol nacional e internacional utilice su posición para sembrar dudas generalizadas sin aportar pruebas objetivas.
En este contexto tenso y conflictivo, Costa anunció una serie de medidas destinadas a defender la institucionalidad tanto de la FBF como de la selección nacional. Entre ellas figura la presentación formal de acciones ante organismos deportivos nacionales e internacionales para proteger a ambas entidades frente a conductas consideradas incompatibles con los principios éticos del deporte. Paralelamente, se iniciarán procesos legales en tribunales ordinarios bolivianos para perseguir penalmente las denuncias falsas dirigidas contra el honor personal e institucional.
El mensaje final dado por el presidente federativo es claro: toda acusación debe estar respaldada por evidencia tangible; quien no pueda probar sus afirmaciones debe estar dispuesto a asumir las consecuencias legales y morales derivadas. Este episodio pone en evidencia las profundas divisiones internas dentro del fútbol boliviano y plantea un desafío importante para mantener la transparencia y credibilidad en uno de los ámbitos más sensibles y observados por la sociedad nacional. La disputa entre dirigentes refleja no solo intereses particulares sino también cuestionamientos sobre cómo se administra uno de los deportes más populares del país, con implicancias directas para jugadores, clubes y afición en general
