Las recientes declaraciones de la máxima autoridad del país, que señalaron la imposibilidad de garantizar el abastecimiento de combustible, han generado una profunda incertidumbre entre la ciudadanía, lo que ha provocado nuevamente extensas filas en las estaciones de servicio, particularmente en el departamento de Tarija.

El sector del transporte público, que incluye microbuses y taxis-trufis, opera actualmente a una capacidad reducida, estimada en un 40%. Esta situación acarrea considerables pérdidas económicas para los transportistas, la mayoría de los cuales dependen de préstamos bancarios, dificultando el cumplimiento de sus obligaciones financieras con las entidades crediticias.

La preocupación por la disponibilidad de combustible es un tema recurrente desde gestiones anteriores. Lejos de disiparse, las filas en los surtidores se han intensificado, especialmente después de que las autoridades reconocieran públicamente la falta de garantías en el suministro, lo que parece haber duplicado la afluencia de personas en busca de carburante.

Ante este panorama, se ha anunciado que se solicitará a la Confederación Nacional del Transporte la convocatoria a un ampliado de emergencia. El objetivo es analizar y determinar las acciones a seguir frente a la agudización de la crisis de combustible, la cual ha propiciado la especulación y la reventa del producto a precios excesivos.

Es una realidad que el acopio de combustible se ha vuelto una práctica común, con el fin de comercializarlo posteriormente en el mercado informal. En este circuito, el litro de gasolina o diésel puede alcanzar precios que oscilan entre los 10 y 15 bolivianos, una carga que recae principalmente sobre los transportistas.

La escasez ha derivado incluso en confrontaciones entre transportistas en las estaciones de servicio, con reportes de altercados físicos en otras regiones del país, como Pando, a raíz de las prolongadas esperas para acceder al combustible. Los representantes del sector atribuyen la actual coyuntura a una gestión económica deficiente por parte del Gobierno Nacional y a la falta de medidas oportunas.

En una ocasión previa, el presidente del país explicó que la imposibilidad de asegurar la importación de combustible se debe a la escasez de dólares. Esta situación, según el mandatario, es consecuencia de un estrangulamiento financiero originado en la Asamblea Legislativa Plurinacional, que impide la aprobación de créditos externos esenciales

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