La escasez de combustible en la región cruceña se ha convertido en una problemática alarmante que afecta a diversos sectores, especialmente a la agroindustria y la gastronomía. Desde hace varias semanas, las estaciones de servicio en localidades como Montero y Warnes se han visto abarrotadas por largas filas de vehículos, incluyendo camiones de carga, motocicletas y automóviles, que esperan durante más de 24 horas para poder abastecerse de gasolina y diésel, un recurso vital en esta época del año.
Un ejemplo de esta situación se vivió recientemente cuando varios conductores celebraron el Día del Padre en la cola de un surtidor. Uno de ellos, don Luis, compartió que había estado esperando durante dos días para conseguir diésel y poder completar su ruta entre Montero y San Pedro. La falta de combustible no solo afecta a los transportistas, sino que también genera preocupación en el sector agrícola. Klaus Frerking, presidente de la Cámara Agropecuaria del Oriente, expresó su inquietud por el impacto que esta crisis podría tener en la cosecha de soya, que abarca 1,2 millones de hectáreas, de las cuales solo se ha cosechado un 20%. Frerking enfatizó la necesidad urgente de asegurar el suministro de diésel para poder completar las labores de recolección antes de iniciar la siembra de invierno.
La situación también ha repercutido en el sector gastronómico. Los empresarios del rubro enfrentan dificultades no solo para conseguir gasolina, sino también garrafas de Gas Licuado de Petróleo (GLP). Muchos restaurantes dependen de este combustible y, de continuar la escasez, podrían verse obligados a reducir su personal o cerrar sucursales. Según estimaciones, entre el 30% y el 40% de los establecimientos aún utilizan garrafas, lo que complica aún más su operativa y afecta el servicio de delivery debido a la disminución de motocicletas disponibles para realizar entregas.
En la zona norte de Santa Cruz, algunos residentes han reportado que los camiones que distribuyen garrafas de GLP han dejado de pasar, obligando a los vecinos a hacer largas filas en los puntos de venta para adquirir este producto esencial.
Por otro lado, la situación del suministro eléctrico también ha sido motivo de preocupación. Recientemente, se difundió un comunicado erróneo sobre problemas en la generación de electricidad en San Matías, lo que llevó a la empresa Ende Guaracachi a desmentir la información y asegurar que el suministro de diésel para la generación eléctrica se encuentra garantizado. Sin embargo, el gerente de la Cámara Boliviana de Electricidad advirtió que la escasez de diésel podría afectar a todos los sectores, subrayando la importancia de mantener un suministro adecuado para las zonas que dependen de sistemas aislados de generación.
Además, el Concejo Municipal de Concepción ha declarado estado de emergencia debido al desabastecimiento de combustible, lo que pone en riesgo la seguridad alimentaria de la región. La normativa destaca la preocupación por la posible pérdida de cultivos de soya, sorgo, maíz y otros productos, así como el impacto en el sector pecuario, que cuenta con un importante número de ganado en la zona. Otros municipios del departamento también han tomado medidas similares, subrayando la urgencia de una solución por parte del Gobierno central ante la crisis de suministro que afecta el transporte, la producción y los servicios básicos.
Las autoridades locales han hecho un llamado a la acción, advirtiendo que la situación actual es insostenible y que la falta de combustible está afectando gravemente la operativa de ambulancias, el transporte público y la cadena productiva en general
