Cristina Wayar, escritora e investigadora, presenta una obra teatral que se adentra en temas como la soledad, la autoestima y la búsqueda de identidad a través de un lenguaje lúdico y surrealista. Su propuesta destaca en un ámbito donde la literatura infantil boliviana carece de representaciones dramáticas, especialmente para audiencias jóvenes.

La pieza está diseñada para lectores a partir de los 12 años y se estructura en once escenas que combinan un manejo cuidadoso del lenguaje con un humor sutil y sofisticado. La historia gira en torno a Margarita, una niña que recibe un globo rojo de su madre, aunque la relación parental parece distante y ausente. Durante una visita al parque, el globo se enreda en una rama alta, y al tratar de recuperarlo, Margarita cae del árbol. Esta caída desencadena una secuencia de experiencias oníricas y mágicas, donde la protagonista atraviesa distintas puertas en su descenso, cada una revelando episodios que la ayudan a comprender su valor y a construir su identidad.

En el recorrido, Margarita se enfrenta a sus inseguridades y baja autoestima, sintiéndose despistada y temerosa de morir, pero también encuentra personajes que reflejan aspectos de sí misma y le enseñan a aceptarse tal como es. Entre ellos aparece Manuelita, personaje de una obra anterior de Wayar, quien representa la distracción infantil y la incomprensión familiar. La interacción con estos personajes permite a Margarita abrirse a la aceptación y al autoconocimiento.

La dramaturgia incorpora elementos surrealistas, como la caída suspendida en el tiempo que habilita la entrada a diferentes mundos, y juegos de palabras que enriquecen el texto con humor inteligente. Frases como “Culpadre” combinan la culpa con la figura paterna, reflejando la sensación de abandono que experimenta la niña. Asimismo, se incluyen momentos poéticos y canciones en verso, escritas en mayúscula, que acompañan y expresan las emociones de Margarita a lo largo de su viaje interior.

Esta obra, titulada Perder el miedo, destaca por su profundidad temática y calidad literaria, aportando una voz fresca y necesaria al teatro infantil y juvenil. Cristina Wayar, además de su labor como escritora, es miembro activo de la Academia boliviana de literatura infantil y juvenil, consolidando su compromiso con el desarrollo cultural y literario en la región

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