El fallecimiento del renombrado actor y comediante boliviano David Santalla marca un momento de profunda tristeza para la comunidad artística y para el público que durante décadas disfrutó de su talento y carisma. Santalla, quien perdió la vida en la ciudad de Sucre alrededor de las 15:20 horas, se encontraba internado recibiendo atención médica especializada, lo que refleja el cuidado constante que recibió en sus últimos días. La confirmación oficial del deceso provino del director del Instituto Chuquisaqueño de Oncología, Jorge Tango, lo que indica que el actor atravesaba una enfermedad grave y fue atendido en una institución dedicada a patologías complejas.
Durante la etapa final de su vida, el personal médico activó un protocolo denominado “Código Lila”, diseñado para asegurar que los pacientes en condiciones críticas reciban un trato digno, respetuoso y en paz. Este procedimiento también contempla brindar acompañamiento emocional a los familiares y seres queridos, aspecto fundamental en momentos tan delicados. La implementación de este código subraya la seriedad con la que se trató la situación y el compromiso humanitario frente a quienes enfrentan enfermedades terminales.
La familia de David Santalla expresó su agradecimiento por las múltiples muestras de afecto recibidas desde diversos sectores del país, evidenciando la gran influencia y cariño que el actor cultivó a lo largo de su vida. En este sentido, solicitaron acompañamiento espiritual y oraciones como muestra de respeto y recuerdo hacia quien fue una figura emblemática del arte popular boliviano. Este llamado refleja no solo el vínculo cercano con sus seguidores sino también la importancia del apoyo comunitario en momentos de pérdida.
La trayectoria artística de Santalla se destacó por su profunda conexión con el público y un estilo único que fusionaba humor, crítica social e identidad cultural. Su trabajo en teatro popular lo convirtió en una figura entrañable para varias generaciones. A través de personajes como la cholita Salustiana, Don Toribio y Don Enredoncio, logró plasmar con ironía y sensibilidad las complejidades, alegrías y dificultades cotidianas vividas por amplios sectores sociales. Estas creaciones no solo entretenían sino que también ofrecían una reflexión sobre las realidades sociales bolivianas.
Además, su versatilidad actoral lo posicionó como un referente indiscutido del humor con raíz popular, un estilo nacido desde las calles, los mercados y las conversaciones diarias entre la gente común. Esta forma de hacer comedia destacó por su autenticidad y capacidad para conectar con las experiencias reales del pueblo. La influencia de Santalla trascendió el ámbito artístico para convertirse en un símbolo cultural que representa la identidad y el espíritu crítico del país.
En suma, la partida de David Santalla es una pérdida significativa para el teatro boliviano y para toda la comunidad nacional que encontró en su arte un reflejo cercano y sincero. Su legado permanece vivo no solo en las tablas donde actuó sino también en la memoria colectiva que atesora sus personajes inolvidables y su compromiso con una expresión artística profundamente arraigada en las vivencias populares. La conmoción generada por su muerte se traduce en homenajes espontáneos y mensajes de gratitud hacia quien supo transformar el humor en una herramienta poderosa para contar historias con alma boliviana
