El mundo del humor y la actuación en Bolivia vivió un momento de profunda tristeza con el fallecimiento de David Santalla, una figura emblemática cuya partida ha dejado un vacío difícil de llenar. El reconocido artista, que dedicó su vida a entretener y provocar sonrisas en el público boliviano, fue despedido con una emotiva ceremonia que reunió a una multitud en el Cementerio General de La Paz. La despedida tuvo lugar poco después del mediodía, un momento cargado de sentimientos encontrados, en el que la presencia masiva de personas reflejó el impacto y la huella que Santalla dejó durante su extensa carrera.

La escena en el cementerio estuvo marcada por la expresión sincera del duelo colectivo. Muchos asistentes llevaron pañuelos blancos, símbolo de respeto y homenaje, mientras que los aplausos interminables resonaron como un reconocimiento público a la trayectoria y legado del actor. Entre lágrimas y conmoción, familiares cercanos manifestaron su dolor profundo, haciendo patente la pérdida irreparable para quienes compartieron con él no solo vínculos profesionales sino también afectivos. Esta jornada final fue el cierre de una serie de actos póstumos organizados para honrar al humorista, quienes durante varios días se congregaron para celebrar su vida y obra.

David Santalla falleció la tarde del sábado 21 de febrero en un instituto oncológico en Sucre, donde permaneció luchando contra el cáncer hasta sus 86 años. Este largo enfrentamiento contra la enfermedad no mermó su espíritu ni su legado artístico, que permanece intacto en la memoria colectiva. Tras su muerte, las autoridades y sus seguidores organizaron un traslado aéreo para llevar su cuerpo desde el aeropuerto Alcantarí hasta El Alto la tarde del domingo 22. Este acto permitió que sus restos regresaran a La Paz, ciudad donde desarrolló gran parte de su carrera y donde fue velado con honores.

El velatorio tuvo lugar en el Teatro Municipal “Alberto Saavedra Pérez”, un espacio emblemático para las artes escénicas en La Paz, donde se realizaron diversas actividades para rendir tributo a Santalla. Durante este tiempo, amigos, colegas y admiradores tuvieron la oportunidad de expresar su respeto y gratitud por el artista que supo conquistar al público con su humor único e irrepetible. Las ceremonias se extendieron hasta la mañana del martes siguiente, día en que se organizó el cortejo fúnebre hacia la Catedral Metropolitana Nuestra Señora de La Paz.

En esta catedral se ofició una misa de cuerpo presente, un acto solemne que reunió tanto a familiares como a figuras destacadas del ámbito cultural y social. Posteriormente, el cortejo avanzó hacia el Cementerio General para proceder al entierro definitivo. En este lugar, David Santalla fue sepultado en el sector reservado para los Notables, una zona destinada a personalidades ilustres que han marcado la historia cultural del país. Según informó el alcalde Iván Arias, Santalla descansa ahora cerca de otros personajes reconocidos como Carlos Palenque, lo cual simboliza un reconocimiento oficial a su contribución artística y social.

Durante las emotivas palabras pronunciadas por sus seres queridos destacó especialmente el mensaje de Yungaro Santalla, hijo del humorista. En sus expresiones quedó reflejado no solo el dolor familiar sino también la idea del legado perpetuo que deja su padre: aunque físicamente se haya ido, su esencia permanecerá viva en quienes lo conocieron y disfrutaron de sus obras. Este sentimiento resume perfectamente lo que significó David Santalla para Bolivia: un artista cuya presencia trascendió lo material para convertirse en parte integral del patrimonio cultural nacional.

La partida de David Santalla representa más que la pérdida de un comediante o actor; es una despedida a una etapa fundamental dentro del arte escénico boliviano contemporáneo. Su obra ha marcado generaciones y ha sido un vehículo para expresar crítica social mediante el humor inteligente y agudo que lo caracterizó siempre. La multitudinaria movilización alrededor de sus honras fúnebres demuestra cómo su legado sigue vivo entre los ciudadanos y cómo seguirá inspirando futuras generaciones dentro del ámbito artístico nacional.

En definitiva, este adiós colectivo no solo honra una trayectoria personal sino también celebra un capítulo importante dentro del panorama cultural boliviano. El recuerdo de David Santalla se mantiene presente gracias a cada aplauso brindado por quienes valoran profundamente su trabajo y compromiso con las artes escénicas, consolidándolo como uno de los grandes referentes nacionales cuya influencia perdurará mucho más allá del momento actual

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