El club Destroyer se encuentra inmerso en un proceso de transformación profunda tras una temporada anterior que no cumplió con las expectativas deportivas. El directorio de la institución, reunido en pleno, ha tomado la decisión de llevar a cabo una reestructuración casi total del primer plantel, con la intención de revertir los resultados negativos y devolver al equipo a una posición competitiva dentro del fútbol regional. Esta renovación implica la salida de aproximadamente el 95% de los jugadores que formaron parte del plantel en el campeonato pasado, manteniendo únicamente a aquellos deportistas que lograron destacar y demostrar un rendimiento sobresaliente durante la última edición de la Asociación Cruceña de Fútbol (ACF).

Esta medida refleja una estrategia clara por parte de la dirigencia, que busca construir un equipo sólido y comprometido con los valores y objetivos del club. Fernando Blanco, vicepresidente deportivo del club Destroyer, ha sido enfático al manifestar que para esta nueva etapa se priorizará la incorporación de futbolistas que posean un auténtico sentido de pertenencia hacia el club. La búsqueda no se limitará solamente a aspectos técnicos o físicos, sino que se enfocará en jugadores profesionales con ambición y determinación para alcanzar metas importantes. Según Blanco, el objetivo central es conformar un plantel capaz de pelear por los primeros puestos en el campeonato local y, más allá de eso, aspirar a conquistar títulos relevantes como la Copa Simón Bolívar, torneo que representa una gran meta para el club.

En este contexto, el club también está replanteando su cuerpo técnico. La elección del entrenador será un aspecto fundamental dentro del proceso de reconstrucción deportiva. La dirigencia ha manifestado su intención de seleccionar un técnico boliviano que posea un conocimiento profundo sobre la realidad futbolística nacional y comprenda la idiosincrasia propia del deporte en el país. Este criterio responde a la necesidad de contar con un liderazgo que entienda las particularidades culturales y deportivas del entorno local, lo cual puede ser determinante para lograr una mejor adaptación del equipo y maximizar su rendimiento durante la temporada.

Respecto al inicio de las actividades preparatorias, Destroyer tiene previsto comenzar sus entrenamientos después del Carnaval, aunque aún no existe una fecha oficial para el comienzo del campeonato organizado por la Asociación Cruceña de Fútbol. Esta indefinición genera incertidumbre en torno a la planificación deportiva y logística del club, ya que sin un calendario confirmado resulta complicado establecer con precisión los tiempos para preparación física, tácticas y partidos amistosos previos al inicio oficial del torneo. Sin embargo, desde el directorio mantienen la expectativa positiva y trabajan en organizar todos los detalles para afrontar esta nueva etapa con energías renovadas.

En definitiva, Destroyer encara este nuevo ciclo con una propuesta ambiciosa basada en una renovación casi total del plantel y una apuesta firme por valores como el profesionalismo y el sentido de pertenencia. La institución busca revalorizar su identidad deportiva e instalarse nuevamente como protagonista dentro del fútbol regional cruceño. El desafío es grande: recuperar terreno tras una campaña poco favorable y construir un equipo competitivo capaz de alcanzar logros significativos tanto a nivel local como nacional. La afición espera con atención cómo se desarrollará esta transformación que podría marcar un punto de inflexión en la historia reciente del club canario

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