El dirigente cocalero de las Seis Federaciones del Trópico, Dieter Mendoza, ha expresado públicamente la expectativa de que el Gobierno cumpla con la normativa vigente en relación a la producción de hoja de coca en la región del trópico de Cochabamba. Mendoza destacó que su organización ha mantenido una postura respetuosa y comprometida con el marco legal, la Constitución y los intereses nacionales, esperando reciprocidad por parte de las autoridades para avanzar en un proceso que consideran fundamental: la racionalización y nivelación de la producción cocalera.
En sus declaraciones, Mendoza recordó que esta expectativa no es nueva, sino una continuación del compromiso asumido durante gestiones anteriores del Gobierno. Este llamado a que se respete y aplique la ley refleja una preocupación por mantener un equilibrio en la producción de hoja de coca, un tema sensible y estratégico para el país dado su impacto social, económico y político. La racionalización implica ajustar los niveles productivos a parámetros establecidos para evitar excedentes que puedan afectar negativamente tanto al mercado legal como a la seguridad nacional.
Además, el dirigente resaltó otras necesidades urgentes que enfrenta la región del trópico de Cochabamba. Señaló que es indispensable recibir apoyo estatal para incentivar el desarrollo turístico local, un sector con potencial para generar ingresos y diversificar la economía regional. Asimismo, enfatizó la importancia de realizar mantenimiento adecuado a las carreteras, infraestructura clave para el transporte de personas y productos, lo cual repercute directamente en la calidad de vida y las oportunidades económicas de las comunidades cocaleras.
Mendoza también hizo hincapié en que estas labores se han venido realizando mayoritariamente con esfuerzo comunitario y sin un respaldo efectivo por parte del Gobierno nacional desde que Luis Arce asumió el poder. Esta ausencia de apoyo gubernamental pone en evidencia una brecha entre las demandas locales y las políticas públicas implementadas hasta ahora. La falta de colaboración estatal dificulta no solo el cumplimiento efectivo de normas relacionadas con la producción de coca sino también el desarrollo integral del trópico.
En este contexto, la posición del movimiento cocalero representa una voz importante dentro del debate sobre políticas agrarias y sociales vinculadas a uno de los cultivos más emblemáticos y controvertidos en Bolivia. La expectativa respecto al cumplimiento legal no solo busca ordenar la producción sino también fortalecer las condiciones para que las comunidades involucradas puedan desarrollar sus actividades productivas bajo un marco regulatorio claro y con garantías adecuadas.
La demanda por mayor atención en áreas como turismo e infraestructura refleja asimismo una necesidad más amplia de integración regional y desarrollo sostenible. El trópico cochabambino reúne características particulares que podrían potenciarse mediante políticas públicas orientadas a mejorar sus servicios básicos y promover actividades económicas alternativas o complementarias al cultivo tradicional.
En definitiva, las declaraciones del dirigente Dieter Mendoza ponen sobre el tapete varios aspectos críticos relacionados con la gestión territorial, el cumplimiento normativo y el fortalecimiento comunitario. La expectativa es que estas inquietudes sean atendidas por el Gobierno para avanzar hacia un equilibrio entre producción responsable, desarrollo local y respeto a los derechos constitucionales. Esto resulta fundamental para garantizar estabilidad social y progreso en una zona donde la hoja de coca juega un papel central tanto cultural como económico
