El panorama político, que en la primera fase de la contienda electoral se caracterizó por la presencia de nueve binomios presidenciales, con sus respectivos candidatos y vicepresidentes activamente difundiendo sus propuestas y consolidando su imagen pública, ha experimentado una transformación drástica. A solo seis días de la segunda vuelta, la efervescencia inicial se ha disipado, y solo una figura, Samuel Doria Medina, mantiene una presencia política visible, mientras el resto ha optado por un marcado retiro del escrutinio público.

Andrónico Rodríguez, quien preside el Senado, tras la confirmación de su limitada preferencia electoral el 17 de agosto, se dedicó a la fase final de su labor legislativa. Recientemente, ha reaparecido para emitir una declaración política, afirmando su intención de continuar en la arena política, pero marcando una distancia con Evo Morales. No se ha pronunciado sobre quién asumirá el liderazgo de la bancada de siete diputados que logró la Alianza Popular.

Por su parte, Pavel Aracena, el candidato de ADN, ha desaparecido del escenario junto con su partido, y hasta el momento se desconoce a quién brindará su apoyo en esta fase decisiva de la elección. De manera similar, el exministro Eduardo Del Castillo se ha retirado del espectro político, con su último comentario registrado en sus plataformas digitales el 29 de septiembre, donde abordó la situación de los dos partidos y sus contendientes en el balotaje.

En contraste, Samuel Doria Medina es el único de los aspirantes presidenciales que conserva una activa presencia en redes sociales y en la esfera política. Tras haber ocupado el tercer lugar en las preferencias electorales de agosto, ha manifestado públicamente su respaldo a Rodrigo Paz Pereira.

En cuanto a los alcaldes que se postularon a la presidencia, tres figuras municipales emprendieron esta carrera. Una de ellas se retiró antes de la votación, y las otras dos no lograron avanzar. Desde entonces, han optado por apartarse de la pugna nacional para concentrarse en sus respectivas gestiones locales.

Eva Copa, por ejemplo, emitió su última declaración política el 17 de agosto, día de la votación. Su decisión de retirarse de la contienda se había tomado dos semanas antes, ante la escasa resonancia de su candidatura y el riesgo, según las proyecciones, de que su partido perdiera su personería jurídica. La página de Facebook de su partido, Morena, no registra actividad desde el 27 de agosto.

Johnny Fernández, alcalde de Santa Cruz, anunció hace una semana su apoyo al PDC. Esta declaración ha estado acompañada de señalamientos sobre posibles instrucciones dentro del municipio para fomentar la asistencia a las concentraciones de Paz Pereira.

Finalmente, Manfred Reyes Villa, alcalde de Cochabamba, cuya campaña logró asegurar una modesta representación legislativa de cinco diputados y un senador, ha anticipado su retiro de la actividad política una vez concluya su actual gestión municipal. Su participación política reciente ha sido esporádica.

Asimismo, diversas personalidades que no llegaron a ser candidatos o que participaron de manera indirecta en la contienda, también se encuentran en un período de anonimato político. El caso más destacado es el del empresario deportivo Marcelo Claure, quien llegó a realizar encuestas e invitó a periodistas y candidatos a Estados Unidos para discutir sus propuestas. Actualmente, sus plataformas digitales se centran exclusivamente en temas de su ámbito, el deporte. El 7 de octubre, emitió una breve declaración lamentando la crisis nacional y expresando su incertidumbre sobre quién podría sacar al país de esa situación. Previamente, Claure había apoyado con entusiasmo la campaña del empresario Samuel Doria Medina.

Otros precandidatos que generaron controversia, como Jaime Dunn o Antonio Saravia, mantienen presencia en redes sociales, pero ya no desarrollan actividad política

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