La Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa) ha iniciado un proceso de reestructuración que implica el cierre de al menos 20 de sus tiendas distribuidas en áreas urbanas y rurales. Esta decisión se fundamenta en una revisión exhaustiva que abarcó las 50 tiendas urbanas y las 46 rurales, durante la cual se detectó que un número significativo de estos establecimientos operaba con pérdidas económicas, lo que ha llevado a catalogarlas como deficitarias.
El gerente general de Emapa, Sergio Siles, detalló que la evaluación preliminar identificó estas 20 tiendas con resultados financieros negativos, lo que ha motivado la necesidad de implementar medidas correctivas para asegurar la viabilidad y eficiencia de la empresa. Esta reingeniería no solo contempla el cierre de los puntos menos rentables sino también el fortalecimiento y optimización de aquellas agencias que sí generan beneficios económicos, buscando un equilibrio más sostenible para la institución.
Además del análisis financiero, el proceso incluyó una auditoría integral que abarcó aspectos técnicos y administrativos desde la creación de Emapa hasta los períodos más recientes. Este exhaustivo examen ha permitido identificar irregularidades graves dentro de la gestión pasada. Entre los hallazgos se encuentran casos vinculados a corrupción, enriquecimiento ilícito e incumplimiento de deberes por parte del exgerente Franklin Flores y otros exfuncionarios. La gravedad de estas denuncias llevó a que Flores permanezca bajo detención preventiva en el penal de San Pedro, en La Paz, mientras continúan las investigaciones.
Otro aspecto señalado por Siles durante esta revisión fue la presencia de personal supernumerario en varias tiendas. Esto indica que algunas agencias contaban con una plantilla laboral mayor a la necesaria para su operación eficiente, lo cual generaba costos adicionales sin aportar mejoras en el desempeño ni en los resultados económicos. La racionalización del recurso humano forma parte esencial del plan para mejorar la estructura organizativa y financiera.
La decisión de cerrar estas tiendas deficitarias tiene un impacto directo en las comunidades donde están ubicadas, tanto urbanas como rurales. Por un lado, representa una medida necesaria para sanear las finanzas y garantizar la sostenibilidad futura de Emapa; por otro, implica una transformación en el acceso a los productos y servicios ofrecidos por estas agencias. En tal sentido, el fortalecimiento de las unidades rentables podría compensar parcialmente esta reducción, asegurando una mejor atención y calidad para los usuarios restantes.
Este proceso refleja un esfuerzo institucional por corregir prácticas administrativas ineficientes y combatir actos ilícitos detectados en gestiones anteriores. La transparencia y responsabilidad en el manejo público son fundamentales para recuperar la confianza ciudadana en Emapa y asegurar su rol estratégico como proveedor estatal de alimentos. La empresa busca así consolidar una estructura más sólida capaz de responder a las demandas actuales sin comprometer sus recursos ni su misión.
En conclusión, el cierre planificado de tiendas deficitarias dentro del marco del saneamiento financiero y operativo marca un paso importante hacia la modernización y eficiencia administrativa en Emapa. A través del control riguroso sobre gastos innecesarios, personal excedente y corrupción detectada se pretende garantizar una gestión más transparente y rentable que beneficie tanto a la institución como a los usuarios finales distribuidos en distintas regiones del país
