El expresidente Evo Morales ha manifestado que la victoria electoral de Rodrigo Paz y Edmand Lara, ahora presidente y vicepresidente electos, se debe fundamentalmente al respaldo de sus seguidores. Según su análisis, este apoyo provino de aquellos ciudadanos que se sintieron agraviados por la inhabilitación y exclusión electoral de su movimiento. Morales también señaló que el significativo volumen de 1.3 millones de votos nulos fue un factor determinante en la segunda vuelta, interpretando el resultado como una clara expresión en contra de Jorge Tuto Quiroga, a quien describió como un perdedor recurrente, vinculado familiarmente a una dictadura pasada y aliado de Jeanine Añez.
En el balotaje celebrado el 19 de octubre, la fórmula Paz-Lara, representando al Partido Demócrata Cristiano (PDC), obtuvo el 54.61% de los sufragios. Por su parte, los candidatos de la Alianza Libre, Jorge Tuto Quiroga y Juan Pablo Velasco, consiguieron el 45.39% de la preferencia ciudadana.
Morales sostuvo además que, si bien el gobierno de Luis Arce impidió su participación, el electorado, a través de las urnas, rechazó a quienes consideraba traidores. Explicó que la población de los barrios populares y las zonas rurales, al no contar con un candidato propio de su preferencia, optó por apoyar a Paz y Lara.
No obstante, el expresidente enfatizó que este respaldo no constituye un cheque en blanco para los vencedores de la segunda vuelta. Morales estableció un mandato claro para los nuevos líderes, instándolos a no desmantelar el Estado Plurinacional ni las importantes transformaciones y logros sociales alcanzados. Asimismo, los conminó a evitar la implementación de políticas neoliberales, a no someterse a influencias imperialistas, a abstenerse de prácticas represivas y de criminalizar la protesta social, y a gobernar siempre consultando la voluntad popular
