José Sánchez, representante de los productores de vino, ha destacado el éxito de la cosecha reciente, que ha logrado ofrecer uvas de alta calidad a pesar de las fuertes lluvias que se han registrado. Este rendimiento ha generado una alta demanda en todo el país.
Se prevé que más de 1.5 millones de quintales de uvas serán distribuidos en el mercado boliviano, de los cuales un 40% se destinará a la producción de vinos y singanis. La búsqueda de uvas tarijeñas es intensa, ya que estas son valoradas a precios superiores en comparación con lo que las bodegas locales pueden ofrecer. Esto podría resultar en un ingreso estimado de 160 millones de bolivianos, lo que beneficiaría tanto a los productores como a la economía del departamento.
Sánchez también ha subrayado que la producción de Tarija, especialmente en la región de Uriondo, no tiene rival. En esta área se cultivan variedades como Alejandría y moscatel, además de otras cepas que se han importado desde Chile, las cuales son altamente solicitadas por los visitantes del Valle
