Bolivia lamenta el fallecimiento de Gustavo Adolfo Aliaga Palma, una figura prominente en la diplomacia y la política nacional, quien partió a los 70 años. Su deceso ha generado una ola de consternación entre autoridades, colegas y amigos, quienes han recordado su extensa trayectoria, su agudeza política y su notable calidad humana.
La noticia del deceso del diputado nacional por Comunidad Ciudadana fue recibida con profunda tristeza. El líder de su partido, el expresidente Carlos Mesa, expresó su pesar por la partida de un amigo entrañable y un boliviano ejemplar, destacando sus roles como diplomático, legislador y, sobre todo, su excepcional valía personal. En la Asamblea Legislativa Plurinacional, el vicepresidente David Choquehuanca solicitó un minuto de silencio en memoria del parlamentario, rindiendo homenaje a su legado con visible emoción.
Otros líderes también manifestaron su dolor. El expresidente Jorge Tuto Quiroga, amigo cercano, compartió un emotivo mensaje, describiendo la pérdida como la de un hermano y recordando a Aliaga como un diplomático sobresaliente y un servidor público inigualable. Desde Santa Cruz, el gobernador Luis Fernando Camacho resaltó su carisma, su tolerancia política y su incansable labor en pro de la unidad de la oposición democrática, calificándolo como un boliviano ejemplar. Un compañero de bancada, el diputado Alberto Astorga, informó que Aliaga había sido sometido a una intervención quirúrgica y posteriormente ingresó a terapia intensiva, donde finalmente falleció, recordándolo como un legislador de conducta intachable y transparente.
La vida de Gustavo Aliaga Palma fue un testimonio de dedicación al servicio público. Egresado de la Academia Diplomática de Bolivia, complementó su formación con maestrías en Relaciones Internacionales y Política Económica Internacional en la Universidad de Belgrano, Argentina. Su carrera diplomática inició en 1979, durante la Asamblea General de la OEA celebrada en La Paz, marcando el comienzo de una trayectoria distinguida.
A lo largo de los años, ocupó posiciones estratégicas, incluyendo la Secretaría General del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, y la Secretaría General de la Vicepresidencia y de la Presidencia del Congreso Nacional entre 1997 y 2002. Como Viceministro de Coordinación Gubernamental (2001-2002), lideró importantes proyectos como la restauración del Palacio Quemado y la salvaguarda de la medalla presidencial y otros símbolos estatales. En 2008, fungió como Asesor General del Senado, y en 2017, coordinó el Consejo de Expresidentes, brindando apoyo crucial a la defensa de Bolivia en los procesos ante la Corte Internacional de Justicia.
Desde 2020, representaba a La Paz como diputado por Comunidad Ciudadana, donde se distinguió por su firme defensa del diálogo, la institucionalidad democrática y la diplomacia como herramientas esenciales para el entendimiento. Su intelecto también se plasmó en diversas obras de historia política y parlamentaria, entre las que destacan Historia del Palacio de Gobierno, El Vicepresidente: ¿La sombra del poder?, Historia de la Cancillería de la República y Reglamentos históricos del Poder Legislativo boliviano (1831–1884).
La nación pierde a un hombre de Estado, un intelectual de la política y un servidor público profundamente comprometido. Gustavo Aliaga deja un legado de integridad, tolerancia y un amor inquebrantable por su país, valores que sus colegas y amigos continuarán honrando
