Un periodista de 36 años fue víctima de un violento asalto mientras se desplazaba en un taxi hacia su domicilio, un incidente que ha generado la intervención inmediata de la Fiscalía, que investiga el caso bajo los cargos de robo y lesiones graves y leves. La denuncia, presentada verbalmente por la víctima, describe un ataque que no solo implicó el hurto de sus pertenencias, sino también agresiones físicas que le causaron daños significativos.

El episodio tuvo lugar en la ciudad de El Alto, específicamente en las cercanías de la zona Villa Adela, sobre la avenida Julio César Valdez, cerca de la radio San Gabriel. Según el relato del periodista recogido por las autoridades, él se encontraba en compañía de compañeros de trabajo consumiendo bebidas alcohólicas antes del incidente. Posteriormente decidió retirarse y abordó un taxi con destino a su casa. Durante el trayecto, fue sorprendido cuando sintió una mano que le apretaba fuertemente el cuello hasta perder el conocimiento. A esto se sumaron agresiones directas al rostro que le ocasionaron heridas visibles y dolorosas.

Tras ser sometido a esta violencia física, el comunicador fue abandonado en la zona conocida como Kiswaras. Además del daño corporal sufrido, los delincuentes sustrajeron varios objetos personales de valor para su trabajo periodístico y su uso cotidiano: un teléfono celular, una tablet color negro, una cámara fotográfica, un micrófono inalámbrico y una suma en efectivo equivalente a 1.800 bolivianos.

La gravedad del ataque quedó evidenciada tras la evaluación médica realizada por el Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF). El informe certifica que el periodista presenta hemorragias subconjuntivales en ambos ojos y varias heridas suturadas en el rostro. También sufrió una lesión superficial en la lengua causada aparentemente por un golpe en el mentón durante el asalto. Estas heridas fueron suficientemente serias como para justificar nueve días de incapacidad médico legal.

Por su parte, las autoridades judiciales han manifestado su compromiso con esclarecer los hechos y llevar a los responsables ante la justicia. El fiscal departamental de La Paz enfatizó que se realizará una investigación objetiva y diligente para identificar a los autores del robo y las lesiones. Asimismo, destacó la importancia de este caso para sentar un precedente claro sobre la protección y respeto hacia quienes ejercen el periodismo en condiciones adversas.

Este incidente pone sobre relieve los riesgos a los que están expuestos los profesionales de la comunicación en su labor cotidiana dentro del entorno urbano. Además de perder valiosos equipos que facilitan su trabajo informativo, sufren ataques que afectan su integridad física y emocional. La respuesta oficial busca no solo sancionar a los culpables sino también enviar un mensaje contundente sobre la defensa del derecho a informar sin temor ni violencia.

En suma, esta agresión contra un periodista no solo representa una vulneración directa contra un individuo sino también un atentado contra la libertad de prensa y el derecho ciudadano a recibir información veraz y oportuna. La investigación abierta por parte del Ministerio Público es fundamental para garantizar justicia e impulsar medidas que refuercen la seguridad y protección de quienes desempeñan esta noble profesión en contextos complejos como los que enfrenta actualmente esta comunidad

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