La región andina de Potosí, en Bolivia, se encuentra conmocionada tras el fallecimiento de nueve mineros a causa de intoxicación por monóxido de carbono, un hecho que ha generado una profunda investigación por parte de las autoridades policiales y judiciales. Los incidentes ocurrieron en dos minas ubicadas en el municipio de Porco, donde los trabajadores realizaron rituales ancestrales conocidos como ‘k’oas’, ofrendas tradicionales dedicadas a la Pachamama o Madre Tierra.
Según informó el director departamental de la Fuerza Especial de Lucha contra el Crimen (Felcc) de Potosí, coronel Henry Torrico, ambos sucesos se registraron en días consecutivos y fueron reportados por personal médico y minero. El primer caso tuvo lugar en un yacimiento operado por la Cooperativa Minera Porco, donde cinco personas —entre ellas tres jóvenes adultos y dos adolescentes— fueron encontradas sin vida a aproximadamente 400 metros de la bocamina. La causa oficial del fallecimiento fue la intoxicación por monóxido de carbono derivada del humo generado durante la quema de las ‘k’oas’ dentro del espacio cerrado de la mina.
Un segundo episodio similar ocurrió en la mina Huallna Pampa, también en Porco, donde cuatro mineros desaparecidos desde días antes fueron hallados sin vida a unos 250 metros dentro del socavón. Las autoridades confirmaron que estos trabajadores también murieron por intoxicación con monóxido de carbono producto del humo emanado durante otro ritual ancestral. Los cuerpos fueron trasladados al hospital principal de Potosí para realizar las autopsias correspondientes.
Estas tragedias han puesto sobre la mesa las condiciones peligrosas que enfrentan los mineros en esta región, donde además se registran otros accidentes laborales y casos de intoxicación. De hecho, el coronel Torrico mencionó que en lo que va del año ya se contabilizan 29 muertes entre hombres y mujeres relacionadas con actividades extractivas o incidentes similares dentro de las minas potosinas.
El fiscal departamental Erick Aparicio explicó que las investigaciones se desarrollan bajo la figura legal de homicidio culposo y que uno de los focos principales es determinar cómo accedieron estas personas a los túneles mineros y si contaban con autorización para llevar a cabo las ceremonias rituales. Se busca esclarecer si hubo negligencia o falta de protocolos que permitieran evitar estas muertes evitables.
Aparicio detalló además que debido a las características propias del ambiente subterráneo, las minas presentan niveles bajos de oxígeno, lo cual se agrava cuando se queman elementos como parte de una ‘k’oa’. La combustión consume rápidamente el oxígeno disponible y genera monóxido de carbono —un gas incoloro e inodoro— que resulta mortal en espacios cerrados sin ventilación adecuada. Este contexto explica el riesgo significativo que implican estas prácticas dentro del ámbito minero.
Las ‘k’oas’ son ofrendas ancestrales realizadas para honrar a la Pachamama, figura central en la cosmovisión andina. Estas ceremonias consisten en colocar pequeños altares con objetos simbólicos como hojas, alimentos o bebidas para agradecer por los recursos naturales recibidos y solicitar protección o prosperidad futura. Tradicionalmente se realizan principalmente durante agosto —mes dedicado a la Pachamama— pero también antes del carnaval u otras festividades regionales.
Este doble episodio fatal resalta no solo los riesgos inherentes al trabajo en minas subterráneas sino también la compleja interacción entre prácticas culturales ancestrales y seguridad laboral moderna. La necesidad de establecer protocolos claros para permitir o restringir rituales dentro de espacios peligrosos cobra relevancia para evitar nuevas tragedias. Además, pone en evidencia la importancia del acompañamiento institucional hacia las comunidades mineras para conciliar el respeto cultural con medidas efectivas para proteger vidas.
En definitiva, este suceso ha despertado preocupación social y política sobre las condiciones laborales en los centros mineros potosinos y ha impulsado una mayor atención oficial hacia los riesgos derivados tanto del entorno físico como de ciertas prácticas tradicionales realizadas sin control adecuado dentro del entorno subterráneo. Las investigaciones continúan abiertas mientras se buscan respuestas sobre cómo prevenir futuras pérdidas humanas vinculadas a estas circunstancias particulares
