Flamengo, el club brasileño que domina tanto a nivel nacional como continental tras haberse coronado campeón de la última edición del Brasileirao y la Copa Libertadores, enfrenta un momento crucial en el inicio de su temporada. Este jueves se disputará el partido de vuelta de la Recopa Sudamericana, un título que enfrenta al campeón vigente de la Copa Libertadores contra el ganador de la Copa Sudamericana. En esta ocasión, Flamengo se mide a Lanús, equipo argentino que llega con una ventaja mínima pero significativa tras haber ganado 1-0 en el partido de ida celebrado en Buenos Aires.
La presión recae sobre Flamengo, que no solo busca su primer trofeo del año luego de un arranque complicado, sino también su décimo título internacional y su segundo título en esta competición luego del éxito obtenido en 2020. Para revertir la situación y levantar la Recopa, el equipo carioca está obligado a lograr una victoria por al menos dos goles de diferencia en el estadio Maracaná. Un triunfo por un solo gol igualaría las acciones y llevaría el desenlace a la definición por penales, mientras que cualquier empate favorecería a Lanús, que podría consagrarse con su primer título internacional en esta competición.
El contexto que rodea a Flamengo es complejo. El conjunto dirigido por Filipe Luís atraviesa momentos difíciles tras un inicio de temporada marcado por resultados adversos. La pérdida del título de la Supercopa do Brasil frente al Corinthians ha generado inquietud entre los hinchas y ha puesto bajo escrutinio tanto al cuerpo técnico como a los jugadores. Este clima tenso llevó al plantel a realizar una reunión extraordinaria a puerta cerrada con el objetivo de analizar las causas del mal rendimiento y buscar soluciones para enderezar el rumbo.
En el encuentro disputado en Buenos Aires, Flamengo dominó gran parte del juego pero mostró falencias en la definición. La falta de contundencia permitió que Lanús aprovechara una jugada a balón parado para anotar el único gol del partido mediante Rodrigo Castillo al minuto 77. Esta situación refleja una dificultad recurrente para Flamengo: transformar las oportunidades generadas en goles efectivos. Lucas Paquetá, uno de los refuerzos destacados del club, ha reconocido esta necesidad imperiosa y subrayó que será fundamental arriesgar más para superar la estrategia defensiva que seguramente planteará Lanús.
Esta situación representa además una continuidad negativa para Flamengo en partidos eliminatorios cuando se enfrenta a un resultado adverso tras el partido de ida. Desde 2022, el equipo no consigue remontar una derrota inicial: perdió así la final de la Copa do Brasil ante São Paulo en 2023 y también quedó afuera de la Recopa Sudamericana frente a Independiente del Valle ese mismo año. En 2024 sufrió otro revés temprano en la Copa Libertadores ante Peñarol, lo cual añade un componente psicológico importante para este desafío actual.
Por su parte, Lanús llega al Maracaná con mayor tranquilidad pero consciente de lo que está en juego. El equipo argentino dirigido por Mauricio Pellegrino mantiene intacto su tridente ofensivo liderado por Rodrigo Castillo y apoyado por Eduardo Salvio y Ramiro Carrera. Aunque es probable que modifique su estrategia hacia una postura más defensiva, buscará aprovechar los contragolpes rápidos para sorprender y complicar aún más al Flamengo. Anotar un gol fuera de casa podría ser determinante para consolidar su ventaja y poner aún más presión sobre el conjunto brasileño.
En cuanto a bajas importantes, Flamengo no podrá contar con jugadores clave como Jorginho y Saúl Ñíguez debido a problemas médicos que los mantienen fuera de competencia. Lanús también arrastra dificultades físicas con Raúl Loayza, quien pese a haber viajado con el plantel hasta Río de Janeiro aún no está completamente recuperado tras una lesión en la rodilla y probablemente será baja para este partido decisivo.
En suma, este encuentro representa mucho más que una final más: es un cruce entre dos equipos con historias recientes muy distintas pero con aspiraciones altas. Para Flamengo significa reafirmar su dominio regional después de un comienzo irregular; para Lanús es la oportunidad histórica de conquistar un título internacional inédito y consolidar su crecimiento deportivo. La expectativa está puesta no solo en el resultado sino también en cómo cada equipo manejará las presiones propias del escenario competitivo y emocional dentro del mítico Maracaná
