Durante la mañana de este domingo, un operativo conjunto encabezado por efectivos de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN) y supervisado por el viceministro de Sustancias Controladas, Ernesto Justiniano, llevó a cabo una intervención significativa en la región de Villa Tunari. Esta acción estuvo orientada a desmantelar estructuras ilícitas dedicadas a la producción y distribución de drogas, específicamente en un área conocida por sus condiciones geográficas difíciles y su vinculación con actividades ilegales.
El operativo incluyó la intervención de una pista clandestina utilizada para facilitar el transporte y traslado de sustancias ilícitas, así como la incineración controlada de dos megalaboratorios dedicados a la cristalización del clorhidrato de cocaína. Además, se destruyeron nueve fábricas móviles especializadas en la elaboración de pasta base, un componente esencial en el proceso para obtener cocaína. Estas acciones reflejan un esfuerzo coordinado para atacar no solo los puntos finales del procesamiento sino también las infraestructuras móviles que permiten la producción dispersa y difícil de rastrear.
El despliegue se realizó mediante el uso de un helicóptero que permitió al equipo llegar hasta la zona boscosa de Chimoré, caracterizada por su difícil acceso debido a su ubicación remota y cubierta natural. La intervención se centró en una fábrica clandestina situada cerca de la comunidad Mercedes de Lojojota, perteneciente al municipio de Villa Tunari. Este laboratorio contaba con instalaciones adecuadas para llevar a cabo la elaboración continua de pasta base, incluyendo espacios destinados a dormitorios y provisiones alimenticias capaces de sostener a quienes operaban en el lugar durante varios días seguidos, lo que evidencia un nivel significativo de organización y permanencia.
De acuerdo con el informe oficial presentado por las autoridades antidrogas, esta fábrica tenía una capacidad estimada para producir alrededor de 200 kilos diarios de droga. La magnitud de esta producción subraya el impacto que este tipo de laboratorios tiene sobre las redes del narcotráfico y su influencia directa en el mercado ilícito local y regional. La incineración inmediata del laboratorio fue una medida estratégica para impedir que continuara operando y evitar así que los productos elaborados siguieran circulando.
Este operativo representa un paso importante en la lucha contra el narcotráfico en zonas consideradas vulnerables debido a su aislamiento geográfico y al uso estratégico que hacen las organizaciones criminales para establecer sus centros clandestinos. La destrucción tanto del megalaboratorio como de las fábricas móviles contribuye a debilitar las cadenas logísticas del narcotráfico, afectando directamente la capacidad operativa y económica de estos grupos ilegales.
Para la población local, estas acciones tienen doble relevancia: por un lado, buscan restablecer condiciones más seguras al reducir la presencia activa del narcotráfico en sus territorios; por otro lado, representan un esfuerzo estatal por recuperar espacios afectados por actividades ilícitas que impactan negativamente en el desarrollo social y económico. La intervención también resalta los desafíos que enfrentan las fuerzas especializadas al operar en entornos naturales complejos donde los grupos delincuenciales aprovechan las características del terreno para evadir controles.
En definitiva, este operativo refleja no solo una respuesta contundente contra estructuras específicas vinculadas al procesamiento masivo de sustancias prohibidas sino también un compromiso institucional para fortalecer las capacidades técnicas y logísticas destinadas a combatir el narcotráfico en sus distintas modalidades. La destrucción total del laboratorio hallado y las instalaciones asociadas marca un precedente importante en las políticas públicas dirigidas a mitigar este flagelo que afecta tanto a nivel local como nacional
