Las dificultades en el fútbol boliviano se hicieron evidentes antes incluso del inicio de un torneo amistoso, revelando una realidad que contrasta con el discurso optimista de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF). Mientras desde la dirigencia se habla de estar cerca de clasificar a un Mundial, los clubes enfrentan graves problemas financieros, con deudas acumuladas y sanciones que reflejan la fragilidad económica del sistema, sin un respaldo efectivo por parte de la entidad que los regula.
Una vez más, el fútbol nacional enfrenta obstáculos similares a los de temporadas anteriores. Las deudas y las inhibiciones impuestas por la FIFA impidieron que el Torneo Copa de Verano 2026 comenzara según lo planeado, afectando la credibilidad de una estructura que parece repetir errores cíclicos año tras año.
Esta situación se ha vuelto casi habitual: conflictos al inicio y al cierre de cada temporada. Mientras se destaca el desempeño de la Selección en posiciones de repechaje, la realidad de los clubes es preocupante, con instituciones sumergidas en pasivos financieros desde hace tiempo.
La discrepancia entre las declaraciones oficiales y la realidad cotidiana de los clubes es cada vez más notoria. La FBF proyecta planes a futuro, pero la realidad de sus afiliados es de lucha constante por mantenerse a flote. La falta de planificación estratégica, control riguroso y políticas claras para sanear las finanzas ha llevado nuevamente al sistema a enfrentar problemas que afectan incluso a un torneo de verano, evidenciando la crisis estructural que afecta al fútbol nacional desde sus bases.
El primer afectado por esta situación fue el club Independiente, que recibió una notificación de la FBF apenas media hora antes de su partido, informándole que no podría ingresar al campo debido a una inhibición impuesta por la FIFA, acompañada de la advertencia de posibles sanciones mayores.
Ante esta circunstancia, el club emitió un comunicado oficial a través de sus redes sociales y medios de comunicación, aclarando que realizó el pago completo y oportuno de las obligaciones económicas correspondientes a los jugadores que habían presentado demandas ante la federación.
Además, el documento indica que, a pesar de las gestiones realizadas, no se obtuvo confirmación por parte de los jugadores beneficiarios. Esta situación fue informada a la FIFA, adjuntando los comprobantes de pago como evidencia formal del cumplimiento por parte del club
