El general jubilado Tomás Peña y Lillo reapareció este martes y se declaró en clandestinidad, mientras exige una investigación internacional sobre los sucesos del 26 de junio en la plaza Murillo. Negó su participación en la planificación del asalto militar y criticó la actuación de las autoridades. Además, denunció que fue informado de que grupos de policías llegaron en tres oportunidades a su domicilio, espantando a su familia. Pidió a la población boliviana luchar contra el abuso y recordó la estrecha amistad entre el general Zúñiga y el presidente Arce.

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