Las regalías por hidrocarburos que recibe el gobierno departamental de Tarija experimentaron una notable caída durante diciembre de 2025, alcanzando únicamente 17,7 millones de bolivianos, cifra significativamente inferior a los 31 millones proyectados al inicio del año. Esta disminución representa una reducción del 44% en comparación con los 22 millones obtenidos en noviembre del mismo año.
El asambleísta Mauricio Lea Plaza Peláez señaló que esta tendencia a la baja en los ingresos por regalías es preocupante y refleja un panorama económico complicado para la región. Según sus declaraciones, desde principios de 2025 se ha observado un descenso considerable en la recaudación, lo que ha obligado al gobierno departamental a ajustar y limitar sus gastos conforme a los recursos realmente disponibles.
En términos anuales, la reducción total de los ingresos por regalías alcanza un 32% en relación con lo presupuestado, lo que equivale a una diferencia de aproximadamente 118,7 millones de bolivianos. Mientras que se esperaba recibir 373,5 millones, solo se han percibido 254,8 millones, lo que implica una doble problemática: una disminución en el techo presupuestario y una caída en los montos efectivamente recaudados.
La causa principal de esta situación se atribuye a la política hidrocarburífera implementada en administraciones anteriores, que no logró mantener ni reponer las reservas de gas natural, además de la pérdida del mercado argentino, un comprador clave para Bolivia. Esta combinación ha provocado un descenso sistemático en la producción de hidrocarburos, situación que se refleja directamente en la reducción de las regalías.
Los datos de producción del sector en 2025 evidencian una caída sustancial respecto a años anteriores, lo que coloca a Tarija en una posición económica cada vez más vulnerable. Si esta tendencia continúa, existe el riesgo de que los ingresos provenientes de regalías se reduzcan a niveles mínimos o incluso desaparezcan, debido al agotamiento progresivo de los yacimientos hidrocarburíferos que han sido intensamente explotados y ya no generan la misma producción que en el pasado.
Este panorama plantea un desafío urgente para las autoridades regionales, que deberán buscar alternativas para diversificar sus fuentes de ingresos y promover un manejo sostenible de los recursos naturales, con el fin de evitar un impacto negativo aún mayor en la economía departamental
