El Ministerio de Obras Públicas ha puesto en marcha una ambiciosa iniciativa destinada a conectar las redes ferroviarias oriental y occidental del país a través de una nueva ruta que atravesaría el departamento de Tarija. Este proyecto busca no solo mejorar la infraestructura ferroviaria nacional, sino también consolidar un corredor estratégico que impulse el desarrollo económico y facilite el comercio internacional, al integrar dos sistemas férreos que hasta ahora funcionan de manera independiente.

Actualmente, Bolivia cuenta con dos redes ferroviarias principales: la Red Andina y la Red Oriental. La Red Andina recorre regiones como Oruro y Potosí hasta llegar a Villazón, en la frontera con Argentina, mientras que la Red Oriental conecta Santa Cruz con las fronteras hacia Brasil y Argentina. Sin embargo, estas dos redes no están interconectadas físicamente, lo que obliga a que la carga y los pasajeros deban recurrir al transporte por carretera para completar sus trayectos entre ambas zonas. Esta situación genera ineficiencias logísticas y limita el potencial del ferrocarril como medio para el transporte masivo de mercancías y personas.

La propuesta del Ministerio de Obras Públicas pretende superar estas limitaciones mediante la construcción de una nueva vía ferroviaria que unirá ambas redes a través del departamento de Tarija. Según declaraciones realizadas por Cynthia Aramayo, directora de la Unidad Técnica de Ferrocarriles, esta conexión es fundamental para lograr una integración bioceánica efectiva entre el Atlántico y el Pacífico. La unión de las redes ferroviarias orientales y occidentales permitiría no solo optimizar los tiempos y costos del transporte interno, sino también fortalecer la posición estratégica del país en las rutas comerciales internacionales.

El trazado proyectado tendría una extensión estimada entre 400 y 550 kilómetros, lo que representa un desafío considerable en términos de ingeniería y planificación logística. Sin embargo, al priorizar el ferrocarril para tramos largos en el transporte de carga pesada, se espera mejorar significativamente la eficiencia del sistema nacional. La reducción en los costos operativos y el menor impacto ambiental en comparación con el transporte por carretera son otros beneficios esperados que podrían traducirse en un impulso para sectores productivos clave.

No obstante, esta iniciativa también ha generado cierto escepticismo dentro del sector del transporte pesado por carretera. Algunos actores advierten sobre la posible competencia que podría representar esta nueva vía férrea para sus actividades comerciales. Este cuestionamiento refleja la complejidad inherente a cualquier cambio estructural en los sistemas logísticos nacionales, donde distintos intereses económicos deben ser equilibrados para alcanzar un desarrollo sostenible y equitativo.

En definitiva, este proyecto se presenta como una apuesta estratégica para consolidar un sistema ferroviario integrado capaz de potenciar la conectividad interna y abrir nuevas oportunidades para el comercio exterior. Su avance dependerá del desarrollo detallado de estudios técnicos, análisis económicos y consultas con los diversos sectores involucrados, pero su impacto potencial sobre el crecimiento económico regional y nacional es innegable. La integración ferroviaria propuesta no solo facilitará la movilización eficiente de mercancías y pasajeros dentro del país sino que también posicionará a Bolivia como un nodo clave en las rutas bioceánicas americanas

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