En un encuentro amistoso que sirvió como preparación para la próxima temporada, Guabirá logró imponerse con autoridad frente a Oriente Petrolero, venciendo por un marcador contundente de 3-0 en el estadio Gilberto Parada de Montero. Este resultado no solo refleja la superioridad mostrada por el equipo local durante los 90 minutos, sino que también ofrece una clara muestra del planteamiento táctico y la efectividad con la que Guabirá busca afrontar sus próximos compromisos tanto en el ámbito internacional como en la liga nacional.
Desde los primeros minutos, Guabirá mostró una propuesta de juego mucho más vertical y precisa, buscando constantemente generar peligro en el área rival. El primer gol llegó a los 35 minutos gracias a un disparo potente y colocado desde fuera del área por parte de Ricky Áñez, quien demostró su capacidad para desequilibrar desde media distancia y abrir el marcador con un remate inatajable para el portero adversario. Esta anotación fue fundamental para afianzar la confianza del conjunto azucarero y comenzar a dominar el desarrollo del partido.
Cinco minutos después, la ofensiva de Guabirá volvió a hacer estragos, esta vez explotando una debilidad evidente en la banda derecha de Oriente Petrolero. Un balón enviado por ese sector fue aprovechado por Pedro Cabral, quien se lanzó con decisión para colocar el 2-0 parcial. Esta jugada evidenció las falencias defensivas del equipo albiverde en esa zona del campo, situación que Guabirá supo capitalizar con rapidez y eficacia.
La superioridad local se mantuvo constante durante todo el primer tiempo, y antes de finalizarlo lograron concretar la tercera anotación. Nuevamente por la banda derecha, un centro preciso al corazón del área fue conectado por Cabral, quien con un toque sutil amplió la diferencia personal y colectiva. La defensa rival mostró descoordinación en esta acción; particularmente Sebastián Álvarez llegó tarde a su cobertura, lo que facilitó que el delantero local definiera con comodidad.
En la segunda mitad del encuentro, el guion no cambió demasiado. Guabirá mantuvo su juego ordenado y controlado ante un Oriente Petrolero que no logró encontrar claridad ni generar oportunidades claras de gol. La falta de precisión y creatividad ofensiva por parte del conjunto albiverde fue notoria durante todo el complemento. Además, uno de los momentos más desafortunados para Oriente ocurrió a los 79 minutos cuando Gilbert Álvarez desperdició un penalti al ser detenido su disparo por el arquero local, lo cual podría haber dado algo de esperanza al equipo visitante pero terminó siendo otro golpe anímico.
Más allá del resultado final y las diferencias evidentes en el marcador, este partido amistoso cumplió un papel importante para ambos entrenadores. Por un lado, David González, director técnico de Oriente Petrolero, pudo identificar áreas críticas que requieren atención urgente para construir un equipo competitivo capaz de ilusionar a sus seguidores. Por otro lado, Joaquín Monasterio, estratega de Guabirá, encontró confirmación en su planteamiento táctico y en las fortalezas mostradas por sus jugadores mientras se preparan para enfrentar retos mayores como la Copa Sudamericana y las competencias domésticas.
En definitiva, este duelo entre Guabirá y Oriente Petrolero ofreció una radiografía clara sobre cómo llegan ambos conjuntos a la temporada 2026: mientras los azucareros exhiben una propuesta sólida y efectiva que promete ser competitiva tanto a nivel nacional como internacional, Oriente debe continuar trabajando para superar sus vulnerabilidades defensivas y mejorar su capacidad ofensiva si desea revertir esta situación en el futuro próximo. Los aficionados sin duda estarán atentos a las evoluciones de ambos equipos conforme avance la pretemporada y comiencen las competencias oficiales
