Un tribunal ha sentenciado a ocho años de reclusión a Darío Víctor Román Cárdenas, de 52 años, y a Fausto Fabio Román Cárdenas, de 41, por su implicación en la muerte de Richard Flores Gonzales, un joven de 28 años con discapacidad. El trágico suceso ocurrió en septiembre de 2024, en la zona de Coña Coña, Cochabamba, cuando Flores fue agredido por un grupo de vecinos que lo confundió con un delincuente.
Los hermanos Román Cárdenas admitieron su participación en los hechos, optando por un procedimiento abreviado que los llevó a ser condenados por el delito de lesiones graves seguidas de muerte. Actualmente, se encuentran recluidos en el penal de El Abra, en Cochabamba. Sin embargo, la familia de la víctima ha manifestado su profunda inconformidad con la pena impuesta, exigiendo la máxima condena de 30 años, bajo el argumento de que el crimen debe ser calificado como asesinato. Los allegados de Richard Flores han expresado su dolor y su convicción de que la vida del joven fue arrebatada intencionalmente, no como consecuencia de meras lesiones.
El lamentable incidente tuvo lugar el 18 de septiembre de 2024. Richard, quien padecía una discapacidad cognitiva, había salido de su domicilio con la intención de comprar alimentos. En ese momento, fue erróneamente identificado por algunos residentes como un presunto ladrón que habría intentado ingresar a una vivienda cercana. Aterrado, el joven intentó escapar, pero fue alcanzado, arrastrado y brutalmente golpeado por sus agresores.
El material audiovisual recabado de cámaras de seguridad fue crucial para la investigación, mostrando la persecución y la agresión sufrida por la víctima, quien finalmente fue abandonada en la vía pública con los pies atados. Estas grabaciones permitieron la identificación de los responsables, quienes se entregaron voluntariamente dos días después del suceso.
El informe forense confirmó que Richard Flores falleció a causa de un traumatismo craneoencefálico severo, resultado directo de los golpes recibidos. El joven se desempeñaba como albañil y era padre de una niña de diez años, a quien mantenía con dedicación a pesar de sus limitaciones cognitivas.
Los condenados, identificados como Los Polkos, poseían antecedentes por robo agravado. La familia de Richard ha anunciado su intención de apelar la sentencia, cuestionando la calificación jurídica del delito y señalando un ambiente de temor entre posibles testigos, quienes, según ellos, se abstienen de declarar por miedo a represalias. La madre del joven ha reiterado que su hijo, debido a su discapacidad, no pudo defenderse del ataque perpetrado por múltiples personas, y que buscan una justicia que refleje la gravedad de los hechos
