Recientemente, se llevó a cabo una inspección en Tarija que abarcó tanto el Hospital Materno Infantil como el proyecto del Hospital Oncológico, revelando el estado actual de estas infraestructuras sanitarias.

La situación del Hospital Oncológico ha sido calificada como profundamente preocupante por representantes cívicos locales. El escaso avance en su ejecución física sugiere que la finalización de la obra podría extenderse por al menos dos años más. Este panorama contrasta con la fecha de entrega original, prevista para diciembre de este año, un plazo que ahora se considera inalcanzable. La construcción, iniciada en 2016, ha experimentado un avance lento y discontinuo, generando cuestionamientos sobre la visión y el compromiso de las autoridades para concretar esta infraestructura vital para Tarija. Adicionalmente, se ha denunciado que el proyecto se encuentra en un estado de abandono, con los trabajos aparentemente paralizados, y las recientes e intensas lluvias en Tarija están causando daños evidentes en la infraestructura inconclusa, agravando su deterioro.

Mientras que los técnicos del proyecto reportan un avance físico del 80%, las observaciones de los líderes comunitarios sugieren que el progreso interno real no supera el 50%, evidenciando un desfase significativo y una considerable cantidad de trabajo pendiente. Se ha criticado la planificación inicial del proyecto, particularmente la decisión de erigir una estructura de siete pisos con una inversión considerable, dada la imposibilidad de concluirla. Algunos observadores plantean que un diseño más modesto, quizás de hasta cuatro plantas, habría permitido un progreso más ágil y una finalización más realista, sugiriendo una falta de previsión en la concepción del hospital.

Un componente crítico para la funcionalidad del hospital es el acelerador lineal, un equipo esencial para el tratamiento del cáncer. Su adquisición implica tres elementos distintos y requiere personal altamente especializado para su operación. Aunque algunas voces oficiales han puesto el énfasis en la adquisición de este equipo crucial, la realidad es que la infraestructura básica aún dista mucho de estar concluida. Se ha advertido que el acelerador debe instalarse en un búnker específico del hospital antes de la finalización de toda la infraestructura. La adquisición del acelerador lineal es considerada una prioridad, y se ha instado al gobierno nacional a gestionar su compra a través de organismos internacionales, señalando que la falta de este componente clave contribuye al estancamiento de la obra.

La pasividad de ciertas autoridades, que se limitan a inspecciones sin acciones concretas, ha sido objeto de críticas. Se ha cuestionado la ausencia de un compromiso más amplio por parte de las autoridades, más allá de las visitas de inspección ocasionales. Ante esta situación, se ha hecho un llamado a la unidad de todas las instituciones y la ciudadanía para presionar por la pronta conclusión del Hospital Oncológico, cuya necesidad es apremiante para la atención de pacientes con cáncer en Tarija.

En cuanto al Hospital Materno Infantil, si bien ha sido descrito como una instalación moderna y hermosa, opera actualmente a solo un 30% de su capacidad total. A pesar de contar con salas pediátricas completamente equipadas y condiciones óptimas, la transferencia integral de los servicios de pediatría y materno-infantil desde el Hospital Regional San Juan de Dios al nuevo centro aún no se ha completado. Tras una inspección, grupos cívicos locales han manifestado su interés en que este hospital alcance su plena operatividad, eliminando la necesidad de que los pacientes sean derivados entre el Hospital San Juan de Dios y el Materno Infantil para recibir atención. Se ha señalado que el hospital carece de equipamiento completo y de la cantidad de camas necesarias para su funcionamiento

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