La serie Humo, disponible desde hace unos meses en Apple TV, ofrece una mirada profunda al inquietante caso de John Leonard Orr, un pirómano real que desató más de 2000 incendios durante tres décadas, causando múltiples víctimas fatales. La producción se centra en la compleja personalidad de Orr y en la investigación que llevó a su captura, explorando las motivaciones y contradicciones que definieron su conducta.
John Leonard Orr, caracterizado por un marcado narcisismo y delirios de grandeza, inicialmente intentó ingresar a la policía sin éxito. Posteriormente, se involucró en la investigación de incendios, especializándose en determinar si estos eran accidentales o provocados. Su cercanía con bomberos y fuerzas policiales le permitió camuflarse entre quienes perseguían a los responsables, alimentando la hipótesis de que él mismo generaba los incendios para luego descubrir su origen, consolidándose así como una figura destacada en el ámbito.
La serie, episodio tras episodio, revela paulatinamente la dualidad del protagonista: un hombre capaz de simular una fachada amigable mientras disfrutaba infligiendo sufrimiento. Sus relaciones personales eran complejas y engañosas, al punto que familiares y amigos cercanos desconocían su verdadera naturaleza hasta su detención.
Uno de los aspectos más logrados de Humo es esta progresiva desvelación del personaje central. Sin embargo, la producción peca en ocasiones al sobrecargar la narrativa con múltiples personajes secundarios que también arrastran traumas y conflictos profundos. La investigadora principal, un personaje ficticio que guía la pesquisa, presenta numerosos problemas personales que, junto a otros personajes como un expolicía con adicciones y obsesiones, o un oficial acosado por la corrupción, generan una acumulación dramática que puede resultar excesiva. Este exceso de carga emocional provoca momentos de fatiga narrativa, especialmente al inicio de la segunda parte, aunque la serie logra recuperarse hacia el final.
Un elemento positivo es la inclusión de un segundo pirómano, cuya presencia añade complejidad y tensión a la trama, enriqueciendo la perspectiva sobre el fenómeno y aportando un contrapunto interesante al desarrollo del suspenso.
En conjunto, Humo se distingue dentro del actual panorama televisivo por evitar fórmulas repetitivas y ofrecer un producto elaborado con cuidado. No obstante, la abundancia de conflictos personales en los personajes secundarios puede generar cierta sensación de saturación. Para los aficionados al género, la serie representa una propuesta valiosa que merece ser vista con cierta indulgencia ante sus excesos dramáticos
