Un incendio de gran magnitud afectó esta semana a la ciudad de Oruro, dejando como saldo la destrucción total de cinco buses pertenecientes a flotas de transporte interdepartamental y heridas a veinte personas, entre bomberos y civiles que participaron en las labores para controlar el fuego. El siniestro se originó en un taller mecánico especializado en reparaciones y soldadura ubicado en la avenida Circunvalación, cerca de la nueva terminal de buses, un punto estratégico para el transporte regional.

Las primeras investigaciones apuntan a que el incendio comenzó durante una operación de soldadura en uno de los vehículos que estaba siendo reparado. Según los testimonios recabados, la chispa generada por el equipo de soldadura encendió accidentalmente materiales inflamables cercanos, desencadenando un fuego que inicialmente pasó desapercibido por quienes trabajaban en el lugar. Este detalle resulta crucial para comprender cómo un acto rutinario dentro del taller pudo derivar en un siniestro con consecuencias tan graves.

El bus sometido a reparación tenía su tanque de combustible lleno, lo que agravó la situación cuando el fuego alcanzó esta área y provocó una explosión. Este evento fue determinante para la rápida propagación del incendio hacia las otras cuatro unidades estacionadas en el mismo recinto. La magnitud del fuego superó las capacidades iniciales de control por parte del personal presente, generando pérdidas materiales significativas para los propietarios de las flotas, quienes llegaron al lugar impotentes al encontrar sus vehículos reducidos a fierros retorcidos.

El fiscal departamental Aldo Morales señaló que, aunque el incidente fue calificado inicialmente como fortuito debido a la naturaleza accidental del inicio del fuego, se ha iniciado una investigación bajo la figura legal de lesiones culposas. Esto responde a que el taller mecánico no habría cumplido con las medidas mínimas de seguridad necesarias para operar con equipos y procesos que implican riesgos elevados. En particular, se destacó la ausencia o insuficiencia de elementos básicos para combatir incendios como extintores adecuados, lo cual podría haber evitado o al menos mitigado la expansión del fuego.

Esta ausencia de protocolos y equipos contra incendios evidencia una falla significativa en las normativas o su aplicación dentro del sector mecánico local, poniendo en riesgo no solo bienes materiales sino también vidas humanas. La consecuencia directa fueron las lesiones sufridas por diez bomberos y diez civiles que intentaron apagar las llamas y rescatar lo posible. Las heridas recibidas motivaron atención médica inmediata; inicialmente los heridos fueron trasladados al hospital Oruro-Corea y posteriormente derivados al hospital General para recibir cuidados más especializados debido al aumento en el número y gravedad de los afectados.

Afortunadamente, pese a la violencia del incendio y la explosión del tanque combustible, el fuego no alcanzó otras maquinarias pesadas almacenadas en instalaciones adyacentes, como tractores y palas mecánicas, lo que permitió conservar parte del equipamiento industrial vinculado al taller o sus alrededores. Sin embargo, el impacto económico para los dueños de las flotas es considerable al perder cinco unidades completas destinadas al transporte interdepartamental, un servicio esencial para la movilidad regional.

Este incidente pone en evidencia la necesidad urgente de reforzar las normativas sobre seguridad industrial especialmente en talleres mecánicos que manipulan materiales inflamables o realizan actividades con alto riesgo combustible. La protección contra incendios debe ser una prioridad para evitar tragedias similares que comprometan tanto vidas humanas como recursos económicos vitales para sectores productivos y servicios públicos.

En suma, este grave suceso ha dejado una lección clara sobre los riesgos inherentes a ciertas actividades laborales cuando no se aplican estrictamente las medidas preventivas adecuadas. La investigación judicial continúa abierta mientras autoridades analizan responsabilidades y medidas para evitar futuras catástrofes similares en Oruro y otras regiones donde operen talleres con condiciones comparables

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