Al concluir la final del Mundial de Clubes, el entrenador del Paris Saint-Germain, Luis Enrique, se vio implicado en un incidente con el delantero del Chelsea, Joao Pedro. El encuentro, que culminó con una derrota de 3-0 para el equipo parisino frente al conjunto londinense, derivó en un altercado en el centro del campo tras el pitido final.
La tensión del partido, que se había incrementado en el tiempo añadido con varias entradas de considerable dureza, culminó en una confrontación colectiva. En medio de esta trifulca, Luis Enrique se aproximó a una zona donde Achraf Hakimi y Gianluigi Donnarumma discutían acaloradamente con Joao Pedro. En ese momento, el técnico español lanzó su brazo izquierdo, impactando al futbolista brasileño primero en el pecho y luego en la zona del cuello o la cara, lo que provocó la caída de Joao Pedro al césped. Este suceso desató varios minutos de discusiones intensas entre los miembros de ambos equipos antes de que la situación lograra calmarse.
Posteriormente, el estratega del PSG explicó que su intervención en la disputa tenía como objetivo primordial separar a los jugadores y evitar que la situación escalara a mayores. Subrayó que su intención era siempre mitigar cualquier confrontación. El técnico enfatizó que la situación al final del partido era completamente evitable por todas las partes involucradas, reconociendo la alta tensión y presión presentes en ese momento. Describió una serie de empujones generalizados que, a su juicio, deberían haberse evitado y no deberían repetirse. No obstante, reiteró que su propósito fundamental era prevenir cualquier agravamiento de los hechos
