Una inspección a la planta de envasado de Gas Licuado de Petróleo (GLP) de YPFB fue llevada a cabo recientemente, con la participación de un representante legislativo nacional, el gerente regional de la estatal petrolera, personal técnico y un delegado de la empresa distribuidora.

La visita fue descrita como significativamente provechosa para comprender el funcionamiento de las instalaciones. Durante el recorrido, se constató que gran parte de las operaciones de carga y descarga de cilindros, así como el propio proceso de llenado, se realiza de forma manual. Esta metodología contrasta con la observada en otras plantas de envasado, como la ubicada en Bermejo, que dispone de un sistema más automatizado. Se considera que el manejo manual, al implicar golpes y fricciones, podría contribuir al desgaste acelerado de las garrafas.

Respecto a las inquietudes ciudadanas sobre el peso de las garrafas, se detalló el procedimiento: los cilindros son pesados al inicio, luego llenados y finalmente vueltos a pesar para verificar el peso justo. Se explicó que la variación en el peso total de la garrafa puede deberse a la Tara, es decir, el peso propio del envase, que fluctúa entre 10 y 11 kilogramos. Ante la posibilidad de errores en la medición, se solicitó el informe de la última calibración de las balanzas, información que la gerencia de YPFB se comprometió a facilitar en los próximos días.

En cuanto al control de posibles fugas, se demostró el método empleado: grupos de siete garrafas son sumergidas en una pequeña piscina para detectar escapes de gas. Durante la inspección, se identificaron dos cilindros con fugas, las cuales pudieron ser corregidas mediante un ajuste en la válvula. En los casos donde la fuga no se soluciona con un simple ajuste, la garrafa es inmediatamente retirada, su contenido es vaciado y se evalúa para su posterior envío a la planta de recalificación en Cala Cala. Este envío se realiza una vez que se acumulan aproximadamente mil unidades, lo que puede demorar entre dos y cuatro meses, o incluso más tiempo, antes de que se complete el proceso de recalificación, donde algunas garrafas no superan la evaluación final.

Por otro lado, se informó sobre la intención de las autoridades de YPFB de modernizar las instalaciones de la planta en Tarija. Se recordó que hasta 2020 existía una partida presupuestaria destinada a este fin, pero el proyecto de modernización quedó en suspenso debido a la situación política nacional.

Un aspecto fundamental abordado durante la inspección fue el estado de las garrafas en circulación y el rol de los ciudadanos. Se estableció un compromiso claro: cualquier persona que detecte una garrafa en mal estado o con fugas debe comunicarse de inmediato con la empresa distribuidora, la cual tiene la obligación de recoger el cilindro defectuoso, registrar los datos y entregar uno nuevo. Se reconoció que un número significativo de garrafas se encuentran fuera de uso por su deterioro. Se enfatizó la importancia de la vigilancia ciudadana en este proceso. Se hizo un llamado a los usuarios a inspeccionar las garrafas al recibirlas y a reclamar su cambio si no cumplen las condiciones adecuadas. En caso de negativa por parte de la distribuidora, se sugirió formalizar el reclamo o buscar apoyo a través de la representación legislativa local. La participación activa de la ciudadanía se considera vital para asegurar el control sobre la calidad y seguridad de los cilindros de GLP

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