Las circunstancias que rodearon la salida de Joaquín Monasterio de Oriente Petrolero a principios de este año han salido a la luz, revelando una significativa disputa financiera. El actual director técnico de The Strongest, según se ha conocido, no habría percibido ninguna remuneración por sus servicios durante su período al frente del primer equipo.
La vinculación de Monasterio con la institución se remonta a junio del año pasado, cuando se integró a las divisiones menores y la reserva. Sin embargo, su rol como entrenador principal del plantel profesional, asumido en 2024 en un contexto de gestión caótica, presuntamente transcurrió sin que recibiera pago alguno por más de un año. Esta situación resulta particularmente dolorosa para un profesional que considera al club como su hogar.
Su nombramiento se produjo en medio de una profunda crisis institucional. El equipo carecía de dirección, enfrentaba constantes paros laborales debido a la falta de pagos y adolecía de un proyecto deportivo definido. A pesar de estos desafíos considerables, Monasterio logró estabilizar al equipo, mejorar su rendimiento en la tabla de posiciones y alcanzar un meritorio tercer lugar en el torneo largo. No obstante, la persistente escasez de recursos y el desgaste interno precipitaron su partida a inicios de 2025.
Los intentos de establecer un diálogo directo con la dirigencia del club para resolver los pagos pendientes, según se informa, han resultado infructuosos, con llamadas y mensajes sin respuesta. Esta falta de comunicación sugiere una inclinación de la institución a abordar tales asuntos a través de vías legales en lugar de negociaciones directas. En consecuencia, Monasterio ha confiado su caso a su representación legal.
Un punto de frustración considerable para Monasterio, quien sirvió al club por más de un lustro, es la percepción de un trato desigual hacia los entrenadores bolivianos en comparación con sus pares extranjeros. Él destaca que, mientras los profesionales internacionales a menudo cuentan con el respaldo de organismos como la FIFA, los técnicos nacionales se ven obligados a enfrentar estas batallas sin un soporte institucional comparable.
A pesar de la controversia en curso, Monasterio ha manifestado su disposición a alcanzar un acuerdo amistoso, aunque percibe una ausencia de voluntad por parte del club para iniciar este acercamiento. Se especula que la institución podría estar esperando una notificación legal formal antes de entablar negociaciones, una situación que él lamenta y que espera no se intensifique. Con una mezcla de decepción y un profundo afecto por la institución, Monasterio aguarda que la dirigencia interina de Oriente, ahora bajo la dirección de Gustavo Gutiérrez, tome medidas proactivas para buscar una resolución pronta y justa
