La Fundación “Jubileo” ha presentado un conjunto de cinco propuestas destinadas a eliminar o reformar la subvención vigente en los precios de los combustibles, con el fin de aliviar la carga fiscal y mejorar la eficiencia económica y energética del país. Estas alternativas fueron expuestas en un reciente encuentro, con la esperanza de que las autoridades las consideren e impulsen otras iniciativas complementarias.
La opción principal consiste en eliminar por completo la subvención para todos los consumidores. Desde una perspectiva técnica y económica, esta medida es la más efectiva, ya que permitiría liberar el precio real de los carburantes, resolviendo así el déficit fiscal generado por el subsidio. Actualmente, el Estado cubre aproximadamente el 70% del costo real de los combustibles, lo que implica un gasto significativo en divisas para la importación de estos productos. Además, la subvención incentiva un consumo ineficiente y excesivo, generando un uso inadecuado de los recursos energéticos. Sin embargo, esta alternativa conlleva un impacto social considerable, ya que afectaría a toda la población, especialmente a los sectores más vulnerables. Por ello, se sugiere que su implementación vaya acompañada de políticas sociales compensatorias que mitiguen los efectos negativos.
Las cuatro propuestas restantes buscan una refocalización del subsidio para reducir distorsiones, aunque se reconoce que este tipo de ajustes puede fomentar la aparición de mercados paralelos y actividades de contrabando. Una de estas opciones plantea destinar la subvención exclusivamente al transporte público, manteniendo para este sector los precios actuales, mientras que el resto de los usuarios pagarían tarifas basadas en los precios internacionales, que rondan los 10.50 bolivianos para la gasolina y 11.50 bolivianos para el diésel, con la advertencia de que estos valores están sujetos a fluctuaciones diarias.
Otra alternativa consiste en subvencionar la demanda a través de bonos dirigidos a usuarios vulnerables o al transporte público, facilitando el acceso al combustible mediante este mecanismo. En una variante relacionada, se propone establecer precios diferenciados según características del vehículo, como marca, modelo y cilindrada, de modo que ciertos usuarios continúen recibiendo subsidios parciales, mientras que otros asuman el costo real.
Finalmente, se sugiere fomentar el transporte público masivo como una solución estructural para corregir las distorsiones generadas por la subvención. Actualmente, solo algunas ciudades cuentan con sistemas de transporte masivo eficientes, por lo que se recomienda ampliar esta modalidad a nivel nacional para mejorar la movilidad urbana y reducir el consumo innecesario de combustibles.
En resumen, estas propuestas buscan equilibrar la necesidad de racionalizar el gasto público y promover un uso responsable de los combustibles, sin dejar de lado la importancia de proteger a los sectores más afectados mediante políticas sociales adecuadas
