El ministro de Medio Ambiente y Agua, Óscar Mario Justiniano Pinto, quien también ejerce de forma interina la cartera de Desarrollo Productivo y Economía Plural, ha delineado una visión clara para su gestión, enfatizando la eficiencia, la probidad y la implementación de políticas estatales orientadas al desarrollo sostenible del país.
Al reflexionar sobre su reciente designación presidencial, Justiniano Pinto reconoció el profundo honor que esta representa, a la vez que la calificó como un desafío considerable. Describió el proceso como un desprendimiento de su zona de confort, arraigada en el ámbito empresarial privado, las instituciones y su vida familiar, para emprender un cambio radical. No obstante, reafirmó su compromiso inquebrantable y su palabra empeñada ante el Presidente y la nación, asegurando que su labor estará dedicada al beneficio de todos los bolivianos.
Sus responsabilidades abarcan dos ministerios clave: Desarrollo Productivo y Plural Economía, y Medio Ambiente y Agua. Esta configuración dual es transitoria, previendo la fusión de ambas carteras en una estructura unificada con sus respectivos viceministerios. El ministro destacó que sus quince años de experiencia en la institucionalidad privada le otorgan un conocimiento profundo de las necesidades y desafíos que enfrentan tanto los ciudadanos de Santa Cruz como el resto de Bolivia. Subrayó un cambio fundamental en la filosofía ministerial, promoviendo que las instituciones públicas se enfoquen en generar recursos en lugar de limitarse a administrar presupuestos asignados.
Justiniano Pinto manifestó su dedicación total al servicio de la nación, expresando su firme convicción en el actual liderazgo presidencial y su línea de acción estructurada para el beneficio del país. Afirmó que este es el momento de servir a Bolivia, y aunque la familia siempre será una prioridad, el enfoque actual es contribuir al impacto positivo de la gran transformación planteada por el Presidente.
Un desafío primordial, que a la vez se presenta como una gran oportunidad, es lo que el Presidente ha denominado Bolivia Verde. El ministro lamentó que, debido a decisiones políticas, ideológicas y económicas de administraciones anteriores, el país fue excluido del pacto climático mundial. Esta exclusión, según explicó, privó a Bolivia de importantes réditos económicos y compromisos internacionales de los cuales sí se beneficiaron naciones vecinas como Brasil, Colombia, Paraguay y Argentina. La conservación de la Amazonía y del medio ambiente, sostuvo, debe y puede generar divisas, proponiendo que los pueblos indígenas, custodios de vastas extensiones boscosas, puedan obtener ingresos por su labor de preservación. Citó el ejemplo de Brasil, donde aproximadamente el 10% de su Producto Interno Bruto proviene de bonos y créditos de carbono.
Estas aspiraciones se traducirán en metas concretas a presentar al Presidente. En el ámbito medioambiental, se priorizará el abastecimiento de agua en comunidades del altiplano y la Chiquitania, donde persisten serios problemas de acceso al agua potable. El ministro enfatizó que la afirmación presidencial de que Bolivia salva al mundo y el mundo mira a Bolivia no es retórica, sino una realidad palpable. La estrategia implica abrir Bolivia al mundo, generando las condiciones necesarias desde sus ministerios para impulsar políticas de Estado basadas en la confianza y la seguridad jurídica, con una visión a largo plazo que trascienda los gobiernos, estableciendo metas a 10, 20 o incluso 50 años.
En cuanto a la interacción con los diversos sectores, el ministro resaltó el compromiso del Presidente de recorrer el país. Subrayó que escuchar implica reunirse y atender las demandas legítimas de manera oportuna, evitando que escalen a conflictos. Una atención genuina, transparente y eficaz, argumentó, permite resolver los problemas y diferenciar las necesidades legítimas de los intereses políticos que buscan desestabilizar el Estado.
El enfoque central de su gestión ministerial será erradicar la ineficiencia y la burocracia. Inspirado en la lógica del sector privado, donde la eficiencia es clave para el éxito, Justiniano Pinto busca trasladar este principio al ámbito estatal. Para ello, se implementará tecnología de vanguardia, incluyendo inteligencia artificial y cadenas de bloques (blockchain), con el fin de transparentar los procesos y medir los resultados mediante indicadores de rendimiento clave (KPIs). Reconoció que hablar de KPIs en un ministerio podría ser inusual, pero destacó su importancia para establecer metas claras, monitorear avances y garantizar la eficiencia operativa.
Finalmente, en un mensaje dirigido al pueblo boliviano, el ministro instó a adoptar las palabras del Presidente: que Dios, la patria y la familia sean los pilares de todas las decisiones. Aseguró que bajo este principio, sus acciones serán correctas, ajustadas a la normativa y guiadas por la honestidad. Hizo referencia a la acertada frase del Vicepresidente: Cuando nadie roba, la plata alcanza, y concluyó reafirmando su compromiso con el Estado, el Presidente y su familia, basado en la honestidad y el trabajo, principios que, según afirmó, han marcado toda su trayectoria profesional
