La Federación Boliviana de Fútbol (FBF) ha confirmado la realización de un partido amistoso entre la Selección Nacional y el combinado de Trinidad y Tobago, programado para el domingo 15 de marzo en el estadio Ramón Aguilera Costas. Este encuentro servirá como un último test antes de que Bolivia emprenda su viaje a Monterrey, México, donde enfrentará a Surinam en el repechaje para clasificar a la Copa Mundial 2026.
La organización de este cotejo responde a la necesidad urgente que tiene el equipo nacional de recuperar la confianza y el ritmo competitivo tras una serie negativa que ha marcado las últimas semanas. La Selección Verde atraviesa una racha adversa de seis partidos sin conseguir una victoria, un período que ha generado inquietud tanto en cuerpo técnico como en los seguidores del equipo. Con este amistoso, la FBF busca revertir esa tendencia y ofrecer al plantel una oportunidad para reencontrarse con el éxito antes del crucial compromiso eliminatorio.
Además de los aspectos deportivos, este partido tiene un significado especial para la afición cruceña, ya que se desarrollará en su ciudad y permitirá que los hinchas brinden su apoyo directo al equipo. El respaldo popular será fundamental para levantar el ánimo de los jugadores antes de su concentración y posterior traslado al territorio mexicano, donde tendrán diez días intensos de preparación.
Cabe destacar que la convocatoria del seleccionado centroamericano, Trinidad y Tobago, se concretó pese a que la fecha del partido no coincide con una ventana FIFA oficial. Por esta razón, se espera que dicha selección acuda con una alineación alternativa. Esta circunstancia coincide con el periodo en que los clubes locales finalizan su participación en el Torneo de Verano, mientras que el Campeonato Oficial está previsto para iniciar recién en abril. Estas condiciones facilitaron la programación del encuentro y permitieron a la FBF disponer del equipo nacional sin mayores complicaciones.
El historial reciente del seleccionado boliviano refleja altibajos importantes. Después de haber logrado triunfos destacados como la victoria frente a Brasil (1-0) en El Alto y contra Jordania (1-0) como visitante durante la ronda inicial de amistosos, Bolivia ha experimentado un declive marcado por cinco derrotas y un empate consecutivos. Este desempeño irregular ha suscitado cuestionamientos sobre la eficacia del cuerpo técnico encabezado por Óscar Villegas y sobre el rendimiento general del plantel.
En enero pasado, Bolivia registró un empate 1-1 contra Panamá en Tarija y sufrió una derrota por 0-1 ante México en Santa Cruz, resultados que evidencian las dificultades actuales del equipo para consolidar un juego efectivo. El partido contra Trinidad y Tobago representa entonces una oportunidad clave para “limpiar” esa imagen negativa y demostrar una mejor versión futbolística.
Este enfrentamiento será apenas el segundo entre ambas selecciones. El primero tuvo lugar en enero de 2022 en el estadio Patria, donde Bolivia consiguió una contundente victoria por 5-0 bajo la dirección técnica de César Farías. En aquella ocasión, figuras como Marcelo Martins y Bruno Miranda contribuyeron con goles decisivos; sin embargo, sus participaciones futuras están aún por confirmarse dentro del proceso actual liderado por Villegas.
En definitiva, este encuentro amistoso tiene múltiples implicaciones: es un ejercicio preparatorio vital para enfrentar con garantías el repechaje mundialista; una oportunidad para restablecer la moral colectiva; un punto de contacto directo entre jugadores y aficionados; y un reflejo claro de las estrategias adoptadas por la FBF para fortalecer al seleccionado nacional en momentos decisivos. La expectativa está puesta no solo en obtener una victoria sino también en consolidar una base sólida sobre la cual construir el camino rumbo al Mundial 2026
