Durante la etapa de clasificación para el Mundial de Estados Unidos 1994, Bolivia destacó por un mediocampo ofensivo de gran calidad, integrado por figuras como Milton Melgar, Erwin “Platini” Sánchez, Julio César Baldivieso, Marco Antonio Etcheverry y Willan Ramallo. Bajo la dirección técnica de Xavier Azkargorta, el equipo contaba con un amplio repertorio ofensivo que generaba admiración entre sus pares.

En aquella eliminatoria, la selección boliviana logró anotar 22 goles en solo ocho partidos, convirtiéndose en el conjunto más goleador de esa fase. En contraste, en la última eliminatoria disputada, Bolivia jugó 18 encuentros, marcó apenas 17 goles y recibió 35, siendo el equipo con más goles en contra. A pesar de ello, acumuló 20 puntos que le permitieron acceder al repechaje.

Aquellos años estuvieron marcados por futbolistas con gran técnica, una estrategia de juego bien definida y una preparación internacional rigurosa, incluyendo partidos amistosos en Europa que ayudaban a llegar en óptimas condiciones a las competencias oficiales.

Actualmente, la ofensiva del equipo nacional enfrenta serias dificultades. En recientes encuentros amistosos, Bolivia cayó 3-0 frente a Rusia, 2-0 ante Corea del Sur, 3-0 contra Japón, 2-0 frente a Perú y solo logró un empate 1-1 en casa contra Panamá, dejando en evidencia la falta de contundencia en ataque.

Especialistas como Mario Flores, exfutbolista de Oriente Petrolero, e Iver Valladares, campeón con Blooming y exseleccionado nacional, coinciden en que la recuperación del protagonismo ofensivo debe partir desde el mediocampo. Recomiendan apostar por volantes con llegada al área y mantener la continuidad en la alineación de los delanteros para fortalecer su confianza.

Flores señala la importancia de contar con volantes que ingresen al área o un delantero que se desplace por todo el frente ofensivo, acompañado de un trabajo táctico que permita aprovechar los espacios centrales y los extremos. Además, destaca la necesidad de que el delantero tenga buen juego aéreo, cuestionando algunas convocatorias recientes en ese sentido.

Por su parte, Valladares destaca que el esquema implementado por Óscar Villegas requiere un delantero que aporte más que solo capacidad goleadora, que participe activamente en la circulación del balón y se integre al juego colectivo. Asimismo, pide paciencia para evaluar el rendimiento del atacante, resaltando que se necesita más tiempo en cancha para que pueda adaptarse y rendir adecuadamente.

El entrenador Óscar Villegas enfrenta el reto de encontrar soluciones que devuelvan profundidad, sorpresa y efectividad al ataque de la selección nacional. Sin una mejora en la ofensiva, la posibilidad de lograr una nueva clasificación al Mundial se mantiene como un desafío complejo

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