La Selección Nacional boliviana de fútbol emprendió un viaje de gran importancia rumbo a Monterrey, donde se jugarán las eliminatorias de la repesca para la Copa Mundial 2026. Esta etapa representa una oportunidad crucial para el equipo, que busca regresar a la máxima cita futbolística después de años de ausencia. La delegación partió desde Santa Cruz y, tras un largo trayecto con escalas en Lima y Panamá, arribó a Monterrey para iniciar los preparativos finales en un entorno propicio para la concentración y el entrenamiento intensivo.
El viaje, que se extendió por aproximadamente diez horas, concluyó con la instalación del equipo en lo que denominan su “búnker”, un centro deportivo equipado con cancha de juego, hotel y gimnasio. Este lugar está ubicado a unos 50 minutos del centro de Monterrey y servirá como base para la última fase de preparación antes del partido decisivo contra Surinam, programado para el 26 de marzo. En caso de avanzar, Bolivia enfrentaría a Irak el 31 del mismo mes, continuando así su camino hacia el Mundial.
El cuerpo técnico liderado por Óscar Villegas ha diseñado una estrategia meticulosa para mantener al equipo en óptimas condiciones físicas y tácticas. Tras el arribo, los jugadores realizaron una sesión liviana destinada a la recuperación física luego del intenso partido contra Trinidad y Tobago, que terminó con una victoria contundente por 3-0. Este tipo de entrenamiento es fundamental para asegurar que los futbolistas puedan afrontar con energía los próximos compromisos.
La convocatoria ha ido sumando jugadores provenientes de diversos clubes internacionales, ampliando el plantel conforme avanza la concentración. Diego Medina, que milita en CSKA 1948 Sofía de Bulgaria, y Leonardo Zabala, quien juega en Cancún FC de México, se integraron a la delegación tras llegar directamente desde sus respectivos equipos. Además, se espera que otros jugadores destacados como Moisés Paniagua y Ramiro Vaca, ambos del Widad en Marruecos; Enzo Monteiro desde Corea del Sur; Gabriel Villamil desde Ecuador; Efraín Morales desde Canadá; así como Roberto Fernández y Yomar Rocha desde Rusia; se unan al grupo en fechas próximas. Sin embargo, Miguel Terceros será liberado este fin de semana por su club Santos FC en Brasil.
Entre las novedades más destacadas figura la inclusión del joven extremo cruceño Guilmar Centella, jugador del club Blooming. Su desempeño durante el segundo tiempo ante Trinidad y Tobago fue valorado positivamente por el cuerpo técnico, lo que le valió ser convocado para viajar con la selección a Monterrey. Centella tiene apenas 20 años y esta convocatoria representa una oportunidad significativa para su carrera internacional y su desarrollo profesional dentro del fútbol boliviano.
La concentración continuará hasta el 23 de marzo en el centro deportivo inicial, fecha en la que todo el plantel se trasladará a un hotel cercano al estadio BBVA —también conocido como “Gigante de Acero”— donde se disputarán los encuentros oficiales. Esta cercanía al escenario principal permitirá optimizar los tiempos de desplazamiento y facilitará las sesiones tácticas previas a los partidos clave.
Para Bolivia, esta fase final previa a la repesca mundialista es determinante no solo por lo deportivo sino también por su impacto emocional y social. La posibilidad de regresar a una Copa Mundial después de varios ciclos sin clasificación genera expectativas altas entre jugadores, cuerpo técnico y aficionados. Además, la logística cuidada al detalle refleja el compromiso institucional con este objetivo histórico.
En definitiva, la travesía hacia Monterrey marca una etapa crucial para la Selección Nacional boliviana. La combinación entre jóvenes talentos emergentes como Centella y jugadores experimentados formará un equipo competitivo dispuesto a enfrentar cada desafío con determinación. El ambiente concentrado en un complejo deportivo especializado contribuirá a afianzar las fortalezas necesarias para buscar ese ansiado boleto hacia Qatar 2026. La atención nacional está puesta en esta recta final donde cada entrenamiento, cada incorporación y cada decisión pueden definir el futuro inmediato del fútbol boliviano en escenarios internacionales
