En medio de una creciente preocupación ciudadana por la presencia prolongada de cisternas en inmediaciones de la refinería de Palmasola y los problemas derivados por la distribución de combustible, se produjo un intenso intercambio entre altas autoridades gubernamentales en La Paz. El vicepresidente Edmand Lara protagonizó una acalorada discusión con el ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli, y el presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Yussef Akly, en torno a la problemática de las cisternas varadas y la calidad del combustible que ha causado daños a vehículos en distintas regiones del país.
La controversia se originó cuando Lara expresó su inquietud respecto al tiempo que las cisternas permanecen estacionadas en la refinería, cuestionando directamente cuándo se resolvería esta situación que afecta la logística y distribución del combustible. En respuesta, Akly explicó que estas unidades no desaparecerán debido a que las entregas de combustible importado desde países vecinos se realizan de manera constante, lo que implica la necesidad continua de estos vehículos para el traslado del carburante. Esta explicación evidenció un problema estructural vinculado a la dependencia del país en importaciones para abastecer el mercado interno.
El ministro Medinaceli intervino preguntando al vicepresidente qué propuestas tenía para solucionar el inconveniente, lo que generó una reacción crítica por parte de Lara. Este último señaló que, dado que Medinaceli fue designado en su cargo por el presidente para gestionar precisamente estas áreas, debería ser él quien aporte soluciones concretas y no esperar que otros asuman esa responsabilidad. Esta respuesta puso en evidencia tensiones internas sobre la gestión del sector hidrocarburos y la percepción sobre la capacidad operativa y administrativa para resolver problemas logísticos complejos.
Durante el intercambio, Medinaceli defendió la operatividad actual, aclarando que las cisternas no permanecen inactivas o “durmiendo” en Palmasola, sino que su presencia responde a cuestiones técnicas y operativas inherentes al proceso de distribución. Sin embargo, esta explicación no logró calmar las preocupaciones expresadas por Lara ni atenuar las críticas hacia la administración estatal del combustible.
El presidente de YPFB intentó mediar señalando que este tipo de temas deben abordarse con base en argumentos técnicos más que políticos, intentando despolitizar el debate para centrarse en soluciones prácticas. No obstante, Lara continuó cuestionando especialmente sobre los daños ocasionados por el combustible desestabilizado o adulterado, fenómeno que ha afectado motores vehiculares en varios puntos del país y ha generado un malestar considerable entre los usuarios.
El enfrentamiento terminó abruptamente cuando Medinaceli y Akly decidieron retirarse tras las críticas directas del vicepresidente. Lara lamentó la actitud defensiva de sus interlocutores al atribuir responsabilidades a gestiones anteriores y su negativa a reconocer errores propios, reflejando una falta de autocrítica dentro del manejo estatal del sector hidrocarburos.
Este episodio pone sobre relieve varias problemáticas cruciales para Bolivia: la dependencia energética externa con combustibles importados, los desafíos logísticos vinculados a la distribución interna a través de cisternas, y las consecuencias directas sobre los consumidores debido a problemas con la calidad del carburante. Además, evidencia tensiones políticas dentro del gobierno relacionadas con la gestión técnica y administrativa del sector energético.
Para la población afectada —que depende diariamente del suministro adecuado y seguro de combustible— estas disputas reflejan una preocupación legítima sobre cómo se están manejando recursos estratégicos fundamentales para el transporte y otras actividades económicas. La presencia constante e irregularidad en el movimiento de cisternas puede traducirse en demoras o desabastecimiento mientras que los daños generados por combustible defectuoso implican costos adicionales para los usuarios finales.
En definitiva, esta confrontación pública entre altos funcionarios es indicativa tanto de problemas estructurales como de diferencias internas respecto a cómo enfrentar los retos actuales en materia energética. La búsqueda urgente es encontrar respuestas técnicas efectivas y coordinación política sólida para garantizar un suministro eficiente y confiable que beneficie al conjunto ciudadano sin generar perjuicios adicionales derivados de fallos operativos o administrativos
