En un trágico suceso ocurrido en la madrugada del jueves en Samaipata, Santa Cruz, una madre presenció el feminicidio de su hija, una adolescente de apenas 15 años. La escena del crimen tuvo lugar en la entrada de su propio hogar, donde la angustia y el horror se apoderaron de la madre al ver cómo su hija era acuchillada por su expareja.
La madre relató con profunda tristeza a los medios locales cómo se encontraba a solo unos metros de distancia cuando el agresor atacó a su hija. “Él me la acuchilló a mi hija, yo lo he visto clarito como me la acuchilló”, expresó con lágrimas en los ojos. A pesar de estar tan cerca, no pudo intervenir para evitar la tragedia. Tras cometer el acto, el agresor se alejó del lugar caminando con calma antes de darse a la fuga.
Sin embargo, las autoridades policiales lograron capturarlo horas más tarde en Samaipata. La madre recordó el desgarrador momento en que su hija gritó: mami, antes de ser herida. Este grito resonará para siempre en su memoria y simboliza el dolor y la impotencia que ha sentido desde entonces.
La relación entre la víctima y el agresor era compleja; según la madre, su hija había decidido distanciarse de él y tenía planes de presentar una denuncia formal ante la Defensoría de la Niñez. Sin embargo, no se especificó si dicha denuncia era por acoso o si existían antecedentes de agresiones previas.
La madre dejó claro que no consideraba que su hija mantuviera una relación romántica con el agresor, ya que él insistía en que eran novios. “Yo le tenía prohibido (al agresor) que la tocara a mi hija porque ella era menor de edad”, afirmó con firmeza.
Días antes del fatal desenlace, la joven había contactado a la Defensoría en un intento por buscar ayuda y poner fin a esa situación peligrosa. Sin embargo, lamentablemente, el hombre logró evadir las medidas preventivas hasta que fue demasiado tarde.
Este trágico caso ha generado una ola de indignación y tristeza en la comunidad local, resaltando una vez más las alarmantes estadísticas sobre feminicidios y violencia hacia las mujeres en Bolivia. La familia y amigos de la joven ahora enfrentan un futuro incierto sin ella, mientras exigen justicia y medidas efectivas para prevenir este tipo de crímenes en el país.
