River Plate encara un momento delicado tras la contundente derrota sufrida en el estadio Monumental, donde el equipo dirigido por Marcelo Gallardo fue superado por Tigre con un marcador abultado de 1-4. Este resultado no solo significó la pérdida del invicto oficial que mantenía el conjunto millonario en la temporada 2026, sino que además evidenció una serie de falencias individuales y colectivas que despertaron la crítica y descontento entre los hinchas, quienes expresaron su malestar con silbidos y reproches durante el encuentro.
Ante este panorama adverso, el entrenador Marcelo Gallardo, conocido por su temple y capacidad para manejar crisis deportivas, ha decidido no llevar a cabo una renovación profunda en la alineación ni alterar radicalmente la estructura del equipo. En lugar de implementar cambios drásticos, optará por realizar ajustes puntuales, mayormente impuestos por circunstancias inevitables. Por ejemplo, una modificación segura es la ausencia de Fausto Vera debido a su expulsión en el reciente partido contra Tigre. Para cubrir esa vacante en el mediocampo, Gallardo baraja las opciones de Giuliano Galoppo o Kevin Castaño, jugadores que podrían aportar frescura y equilibrio en esa zona.
Otra incógnita que mantiene al cuerpo técnico atento es la decisión sobre quién ocupará el lateral izquierdo. Matías Viña, quien fue sustituido en el entretiempo frente a Tigre debido a una actuación considerada insatisfactoria, podría ser reemplazado por Marcos Acuña. Sin embargo, Acuña aún no ha recuperado su mejor forma física ni emocional, lo que añade incertidumbre sobre si podrá rendir adecuadamente en ese sector del campo.
En cuanto al arco, Santiago Beltrán mantendrá la titularidad ante Argentinos Juniors ya que Franco Armani continúa recuperándose de una molestia en el talón de Aquiles derecho y no está al ciento por ciento para volver a defender los tres palos. Más allá de estos ajustes obligados y algunas dudas tácticas menores, se espera que el resto del equipo sea el mismo que se presentó ante Tigre.
Las palabras públicas del propio Gallardo después del traspié contra Tigre reflejan claramente esta línea de pensamiento: lejos de dejarse llevar por la frustración o realizar modificaciones impulsivas, el técnico enfatizó la necesidad de levantarse tras un golpe duro pero puntual. Reconoció los errores cometidos durante ese partido y valoró las fortalezas exhibidas en jornadas anteriores. El entrenador destacó que aunque esta derrota pueda traer recuerdos negativos del pasado reciente —un año 2025 complicado para River— él mantiene intacta su expectativa positiva y confianza en la evolución mostrada hasta ahora.
El equipo había comenzado la temporada con dos victorias sobre Barracas Central y Gimnasia La Plata, además de un empate sin goles ante Rosario Central. Estos resultados reflejaban un proceso saludable de mejora colectiva que se vio interrumpido abruptamente por la goleada sufrida ante Tigre. Gallardo subrayó su intención de analizar meticulosamente los aspectos negativos para evitar repetirlos y continuar construyendo sobre lo positivo trabajado hasta aquí.
Una cuestión puntual señalada tras este partido fue cómo Tigre logró encontrar fisuras defensivas y problemas en la zona media que parecían haber sido corregidos previamente. Además, River ha mostrado dificultades para concretar las oportunidades ofensivas generadas; sus delanteros carecen todavía de eficacia frente al arco rival. La ausencia por lesión de Sebastián Driussi agudiza esta problemática junto a las limitaciones actuales de Facundo Colidio y Maxi Salas.
Este enfoque prudente del entrenador se sostiene también gracias a antecedentes históricos dentro del club. En enero de 2015, luego de una derrota humillante ante Boca Juniors —un 5-0 en un amistoso veraniego— Gallardo decidió mantener intacto el once titular para afrontar poco después una final oficial muy importante como fue la Recopa Sudamericana contra San Lorenzo. Esa confianza terminó dando frutos con victorias ajustadas pero decisivas que confirmaron su apuesta por la continuidad.
Ahora busca replicar esa misma reacción positiva frente a Argentinos Juniors en La Paternal este jueves a las 21:15 horas. Más allá del torneo local, River deberá también preparar con atención su compromiso correspondiente a los 32avos de final de la Copa Argentina contra Ciudad de Bolívar, encuentro programado para el martes siguiente en San Luis. Este calendario exigente obliga al cuerpo técnico a encontrar rápidamente soluciones sin perder estabilidad ni confianza.
En definitiva, River Plate se encuentra ante un desafío importante para superar un revés inesperado sin perder la identidad ni caer en decisiones precipitadas. La apuesta por corregir errores puntuales sin modificar radicalmente al equipo refleja una estrategia basada en la paciencia y convicción sobre lo construido hasta ahora bajo la conducción de Marcelo Gallardo. Los próximos partidos serán claves para verificar si esta filosofía permite recuperar pronto el nivel competitivo esperado tanto por los jugadores como por los aficionados millonarios
