Una movilización significativa de seguidores de una facción política dio inicio este viernes, partiendo desde la ciudad de El Alto alrededor de las 09:45 con destino a La Paz. El propósito declarado de esta marcha es ejercer presión para lograr la inscripción del expresidente Evo Morales como candidato en las próximas elecciones generales, previstas para agosto.
Según reportes de los organizadores, otras concentraciones de manifestantes se pusieron en marcha simultáneamente desde distintos puntos cardinales de la sede de gobierno. Todas estas columnas tienen previsto converger hacia la sede del Tribunal Supremo Electoral (TSE), situada en la plaza Abaroa, un área que ya cuenta con un notable refuerzo de la seguridad policial.
Los participantes han expresado su determinación de permanecer en las inmediaciones del organismo electoral hasta que se concrete la habilitación de su postulado. A pesar de que los organizadores habían anunciado en varias ocasiones que el expresidente Morales estaría presente en la movilización, este no ha aparecido públicamente en la marcha hasta el momento.
La posibilidad de una nueva postulación del exmandatario se encuentra en entredicho debido a un reciente dictamen constitucional que, según interpretaciones, lo inhabilita para competir por la presidencia. Sin embargo, tanto él como sus seguidores mantienen la postura de que posee la plena capacidad legal para ser candidato.
Por su parte, el Ministro de Gobierno, Eduardo Del Castillo, manifestó que los movilizados contarán con todas las garantías necesarias siempre y cuando la protesta se desarrolle de manera pacífica. Advirtió que, de no ser así, las fuerzas del orden actuarán conforme a lo establecido por la normativa vigente en el país. El ministro también hizo un llamado al señor Morales para que se entregue voluntariamente a la justicia boliviana. Reiteró que, si es localizado en las calles de La Paz, se procederá a su aprehensión para que responda en el marco de un caso que investiga una presunta trata de personas con agravante.
A pesar de no estar físicamente en la marcha, el expresidente Morales se pronunció a través de sus plataformas de redes sociales, como lo hace habitualmente. En su mensaje, convocó a un reencuentro de la militancia que considera leal a su proyecto político. El objetivo, explicó, es construir unidad para enfrentar lo que identifica como el verdadero adversario del pueblo boliviano, al que describe como un sistema político y económico asociado a sectores de derecha, neoliberales y percibidos como traidores a la patria.
No obstante, el exmandatario estableció condiciones claras para esta unidad, excluyendo explícitamente a quienes, a su juicio, traicionaron al pueblo y ejecutaron acciones de persecución, odio, racismo y discriminación contra sus propios compañeros y electores. De igual forma, rechazó la posibilidad de unidad con aquellos a quienes acusa de haber criminalizado la protesta social de manera más severa que gobiernos de facto, así como con quienes, según su perspectiva, realizaron una gestión gubernamental perjudicial que afectó la economía y la estabilidad previamente alcanzadas. También descartó la integración de quienes incurrieron en nepotismo, tráfico de influencias y corrupción con recursos del Estado. Finalmente, sostuvo que la unidad del sector indígena-popular es inviable con quienes forman parte de lo que calificó como el peor gobierno del continente. Afirmó que la construcción de unidad solo es posible con compañeros que considere honestos, leales al pueblo y firmes en sus convicciones, dispuestos a sacrificarse por la patria en lugar de buscar beneficio económico personal
