Sebastián Marset, uno de los narcotraficantes más buscados en Sudamérica, continúa siendo un personaje enigmático y esquivo para las autoridades internacionales y nacionales. A pesar de haber reaparecido públicamente en diversas ocasiones durante el año 2025 a través de medios digitales, su paradero real sigue siendo objeto de especulación y controversia. Recientemente, el Ministerio de Gobierno emitió un comunicado oficial en el que negó la existencia de una confirmación oficial sobre la presencia de Marset en territorio nacional, desmintiendo así versiones que lo situaban en Bolivia.
Este pronunciamiento se produjo poco después de que Enrique Riera, ministro del Interior de Paraguay, afirmara públicamente que las últimas informaciones obtenidas por las autoridades paraguayas ubican a Marset dentro del territorio boliviano. Sin embargo, la cartera gubernamental aclaró que cualquier dato relevante sobre el fugitivo será verificado mediante los canales formales de coordinación internacional. Además, subrayó la importancia de mantener la confidencialidad en las operaciones de inteligencia y persecución para no comprometer las investigaciones ni alertar a los involucrados. Esta estrategia refleja la complejidad y delicadeza que implica la lucha contra redes transnacionales delictivas, donde la filtración prematura de información puede entorpecer los avances policiales y judiciales.
La situación adquiere mayor relevancia debido a las conexiones criminales atribuidas a Marset y su entorno. Según declaraciones previas del ministro Riera, tanto Marset como su socio identificado como Miguel Ángel Insfrán, conocido bajo el alias “Tío Rico”, estarían implicados en el asesinato del fiscal antimafia paraguayo Marcelo Pecci en 2022, un hecho que conmocionó a la región por su brutalidad y porque involucró a actores del crimen organizado con alcance internacional. Este vínculo criminal añade una capa adicional de urgencia en la búsqueda y captura del prófugo, dado que se trata no solo de delitos relacionados con narcotráfico sino también con atentados directos contra funcionarios públicos.
Marset ha sido señalado históricamente como un operador clave dentro del tráfico ilícito de drogas entre Bolivia y Paraguay, manejando un puente aéreo crucial para el traslado de estupefacientes. Su capacidad para evadir a las fuerzas policiales quedó demostrada cuando logró escapar durante un operativo realizado el 29 de julio de 2023 en Santa Cruz de la Sierra. Desde entonces, su figura ha permanecido envuelta en misterio y controversia, limitándose sus apariciones públicas a mensajes escritos o videos difundidos por él mismo o mediante contactos mediáticos.
Durante 2025, Sebastián Marset volvió a posicionarse en el centro del debate público mediante tres apariciones mediáticas significativas. En junio envió una carta dirigida a periodistas uruguayos y paraguayos donde exigía la liberación de su esposa Gianina García Troche, lo cual evidenció su intención por mantener influencia desde la clandestinidad. Ese mismo año fue incluido por la DEA entre los cinco narcotraficantes más buscados a nivel mundial, con una recompensa ofrecida que asciende a dos millones de dólares estadounidenses. En octubre circuló un video donde acusaba a uno de sus excolaboradores cercanos, Ivar García alias “El Colla”, señalándolo como traidor e indicando estar preparado para enfrentar cualquier desafío violento. Finalmente, en diciembre concedió una entrevista desde un lugar no revelado para medios paraguayos donde reafirmó su negativa rotunda a entregarse ante la justicia y aseguró poder desplazarse libremente por Sudamérica sin ser capturado.
La magnitud del caso se refleja también en el alcance internacional que tiene Marset frente a diferentes jurisdicciones judiciales y policiales. Es requerido por las autoridades bolivianas, uruguayas y brasileñas; además está bajo investigación y persecución por parte de organismos internacionales especializados como la DEA estadounidense, Europol europea e Interpol global. Las acusaciones contra él apuntan al liderazgo dentro de una red criminal transnacional dedicada al tráfico ilegal de drogas con ramificaciones complejas que involucran múltiples países sudamericanos.
En definitiva, Sebastián Marset representa un desafío mayúsculo para las fuerzas del orden regionales e internacionales debido a su capacidad para operar desde las sombras y evadir capturas pese al intenso operativo desplegado contra él. Su caso pone sobre relieve las dificultades inherentes al combate contra estructuras criminales globalizadas donde convergen intereses ilícitos con violencia extrema. La incertidumbre sobre su ubicación actual mantiene vigente la alerta máxima entre países vecinos y organismos multilaterales comprometidos con desmantelar estas redes criminales que afectan directamente la seguridad pública regional
