En un escenario complejo, más de 15 cisternas de combustible provenientes de Argentina permanecen a las puertas de la refinería de Valle Hermoso, ubicada en Cochabamba. Los conductores de estos vehículos han expresado su frustración al informar que Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) ha decidido no recibir la gasolina, alegando que el producto no cumple con los estándares de calidad establecidos.
La situación se ha vuelto insostenible para los choferes, quienes llevan más de dos semanas esperando para realizar el descarguío del combustible. En este periodo, han enfrentado condiciones difíciles, ya que carecen de acceso a servicios básicos como alimentación, agua y duchas. Muchos de ellos han tenido que asumir gastos adicionales por su cuenta, lo que agrava aún más su situación.
Un conductor, entrevistado por UNITEL, compartió su descontento: “Nos dijeron que no van a descargar el combustible aquí en Cochabamba y que tenemos que ir a otra planta”. Esta declaración refleja la incertidumbre y el desamparo en el que se encuentran. Otro chofer añadió que están a la espera de una respuesta de su empresa para determinar cuál será su siguiente destino.
La acumulación de cisternas y la falta de soluciones inmediatas por parte de las autoridades competentes generan una preocupación creciente sobre las repercusiones que esta situación podría tener en el suministro de combustible en la región y en la vida cotidiana de quienes dependen de estos insumos.
