La manifestación impulsada por la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia escaló su intensidad durante la jornada del martes, en el noveno día consecutivo de protesta contra el Decreto Supremo 5503. Los participantes en la movilización hicieron estallar cargas de dinamita en varios puntos a lo largo de su recorrido, generando alarma y descontento entre la ciudadanía.
Frente a la utilización de explosivos, el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, recordó la existencia de una normativa que prohíbe explícitamente el porte y uso de dinamita en eventos sociales de protesta. Anunció que se procederá con las denuncias pertinentes para garantizar el cumplimiento de la ley.
Oviedo hizo alusión al Decreto Supremo 1359, que establece la prohibición del uso y tenencia de materiales explosivos durante manifestaciones, huelgas, marchas o mítines, tanto en zonas urbanas como rurales, debido al riesgo que representan para la vida, la integridad física y la propiedad pública y privada. La normativa también habilita a la Policía para detener a quienes infrinjan esta disposición.
Durante la marcha, se registraron detonaciones de dinamita cerca de la Vicepresidencia del Estado, donde un grupo policial había instalado un cordón de seguridad para frenar el avance de los manifestantes. Además, se reportó que un cartucho explosivo ingresó al edificio de la Asamblea Legislativa Plurinacional, aunque no llegó a estallar debido a que la mecha se desprendió.
En este marco, el ministro Oviedo reiteró la invitación del Ejecutivo al diálogo y convocó a la Central Obrera Boliviana y a la Federación Sindical de Trabajadores Mineros a participar en la mesa de negociación programada para el miércoles. Subrayó que las soluciones no se alcanzan mediante bloqueos o el uso de dinamita, sino a través del diálogo y la negociación
