El Comandante General de la Policía Boliviana, Mirko Sokol, emitió una firme advertencia sobre la corrupción dentro de la institución, señalando que tanto los ciudadanos que ofrezcan sobornos como los policías que los acepten serán detenidos y procesados. Esta declaración forma parte de una entrevista en la que el oficial también compartió detalles sobre su trayectoria profesional y los retos enfrentados en su carrera.

A lo largo de su vida laboral, Sokol ha estado vinculado a diversas áreas dedicadas a combatir la corrupción dentro de la Policía. Ha desempeñado funciones como fiscal policial e investigador en la Dirección de Asuntos Internos, además de haber liderado el Departamento Nacional de Transparencia y Lucha contra la Corrupción. Durante su gestión en este último, denunció irregularidades en los procesos de ingreso a las unidades académicas policiales, lo que derivó en sanciones penales y disciplinarias para alrededor de 20 funcionarios, incluidos altos mandos.

Asimismo, su labor como vicerrector de la Universidad Policial lo llevó a identificar y denunciar conductas indebidas en el ámbito educativo policial, provocando que cerca de 40 funcionarios enfrentaran procesos disciplinarios. En su rol como comandante departamental en Chuquisaca, implementó medidas para erradicar prácticas corruptas con mayor autonomía.

Sokol atribuye su ascenso al liderazgo de la Policía Boliviana a méritos propios y destaca la necesidad de una profunda reestructuración institucional. Según él, la presencia de servidores públicos corruptos ha permitido la creación de normativas y estructuras que facilitan actos irregulares. Por ello, considera indispensable reformar tanto el marco normativo como la organización interna para establecer bases sólidas que prevengan futuras conductas ilícitas.

Uno de los puntos críticos señalados por el comandante es la ley orgánica policial, vigente desde hace más de cuatro décadas, la cual requiere una actualización para eliminar disposiciones que puedan propiciar la corrupción. Además, mencionó la ley 101, que ha sido mal interpretada y utilizada para favorecer actos irregulares, incluso por parte de abogados que se aprovechan de sus vacíos legales.

En cuanto a la gestión de destinos y promociones dentro de la Policía, Sokol indicó que este es otro foco de corrupción, pues en ocasiones se han cobrado sumas de dinero para facilitar cambios de destino. Para combatir esta práctica, propone que los movimientos de personal se basen en criterios objetivos como capacidad, antigüedad, especialidad y méritos, implementando un sistema informatizado que permita asignar cargos de manera transparente y evitar decisiones arbitrarias.

El comandante enfatizó que ningún individuo debería tener la potestad de decidir los destinos de miles de efectivos en función de intereses personales o económicos. Para garantizar la transparencia, se está impulsando la modernización y sistematización de los procesos administrativos dentro de la institución.

Finalmente, Sokol reafirmó su compromiso para apoyar a quienes denuncien actos de corrupción, asegurando protección contra represalias. La Dirección de Investigación Policial Interna será reforzada para salir a las calles, recibir denuncias y verificar hechos irregulares. Además, se utilizarán mecanismos de inteligencia para monitorear y detectar focos de corrupción. En caso de identificarse a policías y ciudadanos involucrados en sobornos, ambos serán detenidos y remitidos a la justicia.

Estas medidas buscan fortalecer la integridad y confianza en la Policía Boliviana, marcando un camino hacia una institución más transparente y eficiente en la lucha contra la corrupción

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