El municipio de Entre Ríos, ubicado en la región de Tarija, ha sido declarado oficialmente zona de emergencia tras el impacto devastador que causaron las intensas precipitaciones pluviales en la zona. El desborde de ríos y quebradas afectó gravemente a 76 comunidades, generando un escenario de crisis humanitaria y ambiental que ha puesto en alerta a las autoridades locales y regionales.
Según los informes oficiales, un total de 1.797 familias resultaron damnificadas por este fenómeno natural, evidenciando la magnitud del desastre. La tragedia cobró también víctimas fatales; tres personas perdieron la vida y sus cuerpos fueron rescatados tras haber estado desaparecidos durante algunos días, lo que generó preocupación entre los habitantes y equipos de emergencia.
El secretario de Desarrollo Productivo de la Alcaldía de Entre Ríos, Álvaro Tavera, confirmó que el organismo deliberante municipal aprobó el decreto Nro. 04/2026 que declara el estado de emergencia. Este documento fue remitido tanto a la Gobernación como al gobierno central para solicitar apoyo inmediato en recursos y asistencia. La medida busca facilitar la llegada de ayuda humanitaria para las comunidades afectadas, especialmente en forma de vituallas, alimentos, semillas e insumos agrícolas básicos para reactivar la producción local.
Este tipo de riada con deslizamientos e inundaciones no tenía precedentes en el municipio, según explicó Tavera. Las comunidades del cantón Chiquiacá fueron las más perjudicadas por las lluvias torrenciales y el incremento súbito del caudal fluvial. El impacto se hizo sentir no solo en la infraestructura sino también en la producción agrícola local; cultivos como maíz, papa, arveja, tomate y maní que estaban próximos a ser cosechados sufrieron daños considerables, poniendo en riesgo la seguridad alimentaria y económica de los campesinos.
Además del daño directo a las parcelas agrícolas, las lluvias provocaron derrumbes masivos que afectaron aproximadamente 300 kilómetros de caminos vecinales. Esta situación aisló a varias comunidades ubicadas dentro del área protegida por la Reserva Nacional de Tariquia, complicando aún más la entrega de ayuda y el acceso a servicios básicos. Ante esta emergencia vial, la Subgobernación provincial O’Connor aportó maquinaria pesada para restablecer el tránsito hacia esta reserva ecológica y otros poblados vecinos.
En cuanto al estado actual del operativo de rescate y atención a los damnificados, Reiner Figueroa, director de Gestión de Riesgos de la Gobernación tarijeña, confirmó que ya no hay personas desaparecidas luego del hallazgo del último cuerpo rescatado en la quebrada de Narváez al mediodía del día anterior. Asimismo, se recuperaron los cuerpos de dos personas que cayeron al río Santa Ana junto con una camioneta arrastrada por un derrumbe ocurrido durante la noche del martes anterior en la ruta entre Entre Ríos y Tarija.
Las labores para encontrar a las víctimas contaron con el apoyo coordinado entre bomberos pertenecientes a la Policía Nacional y el Grupo SAR (Search and Rescue), quienes desplegaron esfuerzos significativos para superar las condiciones adversas provocadas por el temporal.
La declaración oficial como zona de emergencia busca movilizar recursos adicionales para atender las necesidades urgentes derivadas del desastre natural. La situación pone en evidencia los riesgos asociados al cambio climático y fenómenos hidrometeorológicos extremos que afectan regiones vulnerables como Entre Ríos. La pronta intervención estatal es clave para mitigar las consecuencias sobre las familias campesinas afectadas, reconstruir infraestructuras dañadas y garantizar una recuperación sostenible para estas comunidades rurales tan impactadas por esta catástrofe natural
