El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha dado luz verde a una iniciativa internacional ampliada destinada a restaurar la estabilidad en Haití. La medida, aprobada recientemente, busca contrarrestar la escalada de violencia perpetrada por grupos criminales, que incluyen asesinatos, agresiones sexuales y secuestros.

Este plan, impulsado por Estados Unidos y Panamá, contempla el despliegue de una fuerza multinacional de hasta 5500 efectivos, compuesta por personal policial y militar. Su objetivo principal es emprender acciones más contundentes y ofensivas contra las organizaciones delictivas que han sumido al país en el terror durante años. Sin embargo, aún persisten interrogantes sobre qué naciones contribuirán con personal y financiamiento para esta operación.

La aprobación de esta nueva misión se produce apenas dos días antes de la expiración del mandato de la actual Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad de la ONU en Haití. Esta misión saliente, integrada mayoritariamente por agentes de policía kenianos y con menos de mil efectivos, tenía un rol de apoyo a las fuerzas de seguridad haitianas. A pesar de algunos éxitos puntuales, como la recuperación del control del aeropuerto y el puerto marítimo, la misión se vio obstaculizada por la falta de personal y recursos, lo que limitó su capacidad para frenar la expansión de la violencia más allá de la capital.

La nueva fuerza, que integrará a los contingentes kenianos existentes, representará un aumento significativo, quintuplicando el tamaño de la operación anterior. Las autoridades han indicado que esta nueva configuración permitirá a los efectivos llevar a cabo operaciones ofensivas independientes contra las pandillas. A diferencia de la misión previa, donde el personal keniano tenía restricciones para liderar o iniciar sus propias acciones, esta nueva estructura les otorgará mayor autonomía operativa. Aunque seguirá colaborando y brindando apoyo a la Policía Nacional de Haití, la fuerza podrá actuar por iniciativa propia, sin estar supeditada a las operaciones locales.

Esta decisión llega ocho años después del inicio de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH), una operación de mantenimiento de la paz de gran envergadura que estuvo activa entre 2004 y 2017. Durante ese periodo, la ONU desplegó hasta 10.000 militares, quienes posteriormente fueron objeto de escrutinio por acusaciones de explotación sexual de mujeres, abuso de menores y la propagación del cólera, una enfermedad que causó la muerte de más de 10.000 personas en el país.

La mecánica de la nueva fuerza se diferenciará de la MINUSTAH en aspectos clave. Aunque las Naciones Unidas gestionarán sus operaciones, no las dirigirán directamente. De hecho, esta no será considerada una operación oficial de mantenimiento de la paz de la ONU. Su mandato ha sido descrito como más enérgico, reflejando una postura más proactiva frente a la crisis de seguridad que atraviesa la nación caribeña

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Related Posts