La extracción ilegal de Palo Santo en la región del Chaco ha generado inquietud entre las autoridades ambientales, al tiempo que sorprende la ausencia de denuncias formales por parte de la comunidad.

Representantes de la Administración de Bosques y Tierras (ABT) y de la Policía Forestal y Medioambiental (Pofoma) han confirmado la detección de cargamentos irregulares y la realización de operativos para combatirlos. Sin embargo, lamentan la falta de reportes ciudadanos y la insuficiente coordinación entre las instituciones pertinentes.

Desde la ABT se ha informado sobre el decomiso de madera de Palo Santo que era transportada hacia Santa Cruz sin la autorización correspondiente, destacando que estos hallazgos no habían sido previamente notificados por la población.

Según datos de la ABT, entre los años 2020 y 2024, solamente se aprobaron dos planes de aprovechamiento legal para esta especie, ambos con volúmenes reducidos y destinados exclusivamente al mercado nacional. A pesar de ello, existen versiones sobre supuestos envíos hacia mercados externos, como Asia, y el ingreso de madera desde países vecinos, lo que sugiere la existencia de una red de tráfico más amplia.

Se ha planteado la posibilidad de que uno de los cargamentos incautados no sea de origen boliviano, con sospechas de que provenga de Argentina, donde los controles forestales podrían ser menos rigurosos. Paralelamente, desde otras zonas se han difundido reportes sobre presuntos saqueos en áreas como Crevaux y D’Orbigny. No obstante, ni la ABT ni el Ministerio de Medio Ambiente y Agua han recibido denuncias oficiales o solicitudes de información que permitan corroborar estas afirmaciones.

La Policía Forestal y Medioambiental ha confirmado la intervención de camiones que transportaban madera ilegal, pero ha señalado que su accionar se ve limitado por la escasez de recursos humanos y logísticos. Se ha indicado que el personal disponible es mínimo para cubrir la extensión de la provincia del Gran Chaco, y la falta de vehículos y equipamiento dificulta significativamente la protección de los recursos forestales.

Mientras tanto, el Palo Santo, especie protegida por la normativa vigente, continúa siendo extraído de los bosques sin un control efectivo aparente. Este panorama pone de manifiesto una preocupante combinación de falta de información oficial, aparente inacción institucional y una posible complicidad silenciosa, que amenaza no solo a una especie emblemática, sino también la sostenibilidad de los ecosistemas chaqueños

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