La producción de pan con un costo de un boliviano ha cesado en la provincia de Méndez. Actualmente, los consumidores solo encuentran unidades de pan a dos bolivianos, o la opción de adquirir tres unidades por un total de cinco bolivianos. Adicionalmente, se ha anunciado un paro en las actividades de panificación a partir de este martes, 20 de mayo.
Ante la noticia de la inminente interrupción en la venta de pan, la población acudió de forma masiva a los mercados locales con el objetivo de aprovisionarse. Sin embargo, se encontraron con la nueva realidad de precios, predominando el pan de dos bolivianos. Aunque algunas piezas de un boliviano estaban disponibles, su tamaño era notablemente reducido. Esta situación genera preocupación en los hogares, ya que el mismo presupuesto destinado a la compra diaria de pan ahora rinde significativamente menos; por ejemplo, una inversión que antes permitía adquirir diez unidades, hoy solo alcanza para seis.
Representantes del sector panificador han confirmado la realización de una marcha para este martes, 20 de mayo, programada para iniciar a las 08:30 de la mañana. La movilización recorrerá las principales vías de la ciudad de Tarija y culminará en la plaza Luis de Fuentes. El motivo principal de esta acción es manifestar la inconformidad por el constante incremento en el costo de las materias primas esenciales para la elaboración del pan, como la harina, cuyo precio por quintal ha superado los 500 bolivianos, y la manteca.
Los productores de pan señalan que, si bien se vieron obligados a ajustar el precio de su producto final, los proveedores de insumos continúan encareciendo los costos día a día, lo que impide cualquier tipo de estabilización en el mercado.
Frente a este panorama, diversas familias han elevado una solicitud al Gobierno Nacional para que se incluya a Tarija en el programa de subvención de harina y manteca, con el fin de contener el precio del pan. No obstante, es relevante destacar que los propios panificadores han manifestado su rechazo a recibir estos productos subvencionados, argumentando que no cumplen con los estándares de calidad requeridos y que la Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa) no garantiza un suministro constante y suficiente
