Productores de pan en la provincia Méndez han ratificado su decisión de fijar el precio de la unidad en dos bolivianos. Esta medida viene acompañada de la determinación de iniciar un paro indefinido, argumentando la insostenibilidad de sus operaciones ante el incremento constante en el costo de los insumos esenciales.

La falta de rentabilidad es el principal motivo esgrimido por el sector. Representantes de los panificadores señalan que, con los precios actuales de ingredientes como la harina, la manteca y el azúcar, la producción no genera ganancias, lo que hace inviable continuar con la actividad.

En respuesta a la situación, autoridades municipales, incluyendo al alcalde, se reunieron con representantes de organizaciones vecinales y entidades de protección al consumidor. Durante el encuentro, el burgomaestre manifestó estar realizando gestiones para que la región sea incorporada en el programa nacional de subvención de harina.

Actualmente, Tarija se encuentra fuera de este esquema de apoyo estatal, que permite adquirir el quintal de harina a un costo significativamente menor, estimado entre 80 y 90 bolivianos. El alcalde expresó su extrañeza por esta exclusión, considerando que la subvención se aplica en otras partes del país. La razón principal de la no inclusión radica en que el programa exige que los beneficiarios estén formalmente registrados en una organización de panificadores, requisito que no se cumple localmente.

Según lo expuesto por la autoridad municipal, el gobierno central ha planteado dos caminos para abordar la situación: cumplir con los requisitos establecidos por la Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa) para acceder al subsidio, o bien proceder a la importación directa de harina desde países como Argentina o Canadá. No obstante, se advirtió que esta última alternativa solo representaría una reducción marginal en el costo, aproximadamente del 10%.

Paralelamente, operativos conjuntos realizados por entidades de defensa del consumidor y organizaciones vecinales han permitido verificar los precios de la harina en el mercado. Se constató que la harina importada con documentación legal se comercializa en ciudades fronterizas como Villazón a 440-450 bolivianos el quintal y en Yacuiba a 440 bolivianos. En contraste, en la capital departamental, los intermediarios venden este mismo producto a precios que oscilan entre 490 y 500 bolivianos.

Respecto a la manteca, se identificó que proveedores directos como “El Maestro Panadero” y “El Gordito” venden el producto a panaderos en zonas como Lajas, San Lorenzo, La Victoria y algunos de Cercado a un precio de 371 bolivianos, desmintiendo los precios más altos (430-440 bolivianos) previamente mencionados por algunos panificadores. Se sugiere que solo aquellos panaderos que recurren a intermediarios estarían adquiriendo la manteca a un costo superior, lo que impacta en su estructura de costos de producción.

Participantes en la reunión con autoridades señalaron que la problemática del incremento en el precio del pan no es reciente, sino que se arrastra desde hace aproximadamente un año. Se mencionó que se han propuesto diversas alternativas a los dirigentes del sector panificador, como la posibilidad de acceder a harina importada subvencionada a través de la Aduana Nacional. Sin embargo, se lamentó que no se haya tomado una decisión definitiva al respecto, interpretando esta falta de acción como una posible falta de voluntad para encontrar una solución.

Por su parte, la Intendencia Municipal ha informado sobre la conformación de mesas de trabajo y la realización de controles orientados a garantizar el peso justo del pan. No obstante, se hizo hincapié en que no existe una normativa legal que establezca precios máximos para el pan o sus insumos en el mercado, lo que implica que los ajustes de precios son una prerrogativa del propio sector panificador

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