Los panificadores de Tarija llevaron a cabo una medida de protesta consistente en un paro movilizado y la suspensión de la comercialización de pan, lo que generó desabastecimiento en los mercados de la ciudad. La acción, que tuvo lugar este pasado martes, involucró a productores de San Lorenzo, Lajas, Cercado y otras provincias, agrupados en su asociación departamental.
La determinación, según explicaron los dirigentes del sector, obedece al notable incremento en los precios de los insumos esenciales para la producción de pan, como la harina, la manteca y el azúcar, cuyos costos se han elevado considerablemente en los últimos días. Ante esta situación, el sector panificador exige a las autoridades la implementación de políticas de gestión que garanticen el abastecimiento de estos productos a precios razonables.
Como parte de su protesta, los panificadores han resuelto suspender la comercialización del pan de precio popular (Bs. 1), poniendo a la venta únicamente el pan con precios de Bs. 2 y Bs. 5. Esta medida se mantendrá hasta que se encuentre una solución efectiva a la problemática que enfrentan. La dirigencia advirtió que, de no obtener una respuesta favorable y soluciones estructurales a sus demandas, la suspensión de ventas podría extenderse a lo largo de la semana. Entre sus principales requerimientos se encuentra la provisión asegurada de harina y manteca a costos accesibles.
Ante esta situación, el alcalde municipal de Tarija anunció gestiones para coordinar una reunión con instancias nacionales clave, incluyendo Aduana, Senasag, el Viceministerio de Defensa del Consumidor y Emapa, entre otras. El objetivo es articular acciones inmediatas que permitan mitigar el impacto directo sobre el consumidor final. Desde la municipalidad se exploran dos vías principales: dialogar con Emapa para evaluar los requisitos necesarios para acceder a la harina subvencionada y facilitar la importación directa de insumos desde países como Argentina y Canadá con exención arancelaria. Se destacó que se buscan acuerdos en todos los niveles gubernamentales para asegurar la distribución de harina y otros insumos a precios justos, sin que ello implique que los panificadores deban afiliarse a organizaciones específicas.
Por su parte, desde el ámbito de la defensa del consumidor, se informó que se trabaja en conjunto con la brigada parlamentaria local para facilitar la adquisición directa de insumos por parte de los panificadores, eliminando intermediarios. Se ha señalado que el sector busca harinas importadas de mayor rendimiento, mencionando marcas como Caserita (Bs. 440), La Lealtad (Bs. 450), La Pampa Blanca (Bs. 450), La Singular (Bs. 450) y La Esterlina (Bs. 440). Se indicó que esta harina ya se encuentra disponible en Bermejo y que los productores deben organizarse para coordinar el transporte directo con las importadoras. Respecto a la manteca, tras una verificación a la empresa proveedora, se constató que ya se realizan entregas directas a ciertos sectores de panificadores en zonas como San Lorenzo, Lajas, La Victoria y parte de Cercado. A pesar de que algunos panificadores reportan adquirir este insumo a precios superiores en el mercado (entre Bs. 430 y Bs. 440), la empresa provee el producto a un costo menor, de Bs. 371, con factura.
En contraposición a la medida de los panificadores, la dirigencia vecinal expresó su total desacuerdo con la suspensión de la venta del pan de un boliviano. Han convocado a ciudadanos que elaboran pan casero a comercializar su producción para abastecer los mercados, coordinando con las intendencias municipales para facilitar espacios de venta. La federación vecinal atribuyó parte de la responsabilidad de la situación a los panificadores, señalando que en su momento rechazaron la subvención ofrecida por Emapa. Asimismo, argumentaron que la eliminación del pan de un boliviano afecta directamente a las familias de bajos ingresos, que dependen de este producto básico. En este contexto, la dirigencia vecinal también gestiona la aplicación de un arancel cero a la importación de harina con el fin de reducir los costos de producción y mantener el precio del pan popular
